<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://suleiman.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>El caos controlado de mi mesa de trabajo</title><description>Papeles que hacen equilibrios por no caer de la mesa, bol&#xED;grafos desparramados que se pelean por un lugar entre ceniceros, mecheros, y tantos estorbos que podr&#xED;an parecer m&#xE1;s propios de un adolescente carente de sentido de responsabilidad y orden que de una persona adulta. Lo que forma parte de mi peque&#xF1;o espacio donde me recojo a estudiar y, en ocasiones, a dejar que mis manos martilleen el teclado y vayan apareciendo en la pantalla palabras y m&#xE1;s palabras que nunca esper&#xE9; que nadie leyese.&lt;br /&gt;Ser&#xE1; que el paso de los a&#xF1;os me confiere esa capacidad reflexiva que me dice que, quiz&#xE1;s, las ideas se hacen m&#xE1;s llevaderas y no martillean tanto la cabeza si las lanzas o las escupes en un pedazo de papel o, ya que estamos en la era de la inform&#xE1;tica, en un pedazo de Internet.</description><link>https://suleiman.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>NORGE</title><link>https://suleiman.blogia.com/2008/083101-norge.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2008/083101-norge.php</guid><description><![CDATA[<p>Dejo que me desborde el paisaje, que se introduzca hasta lo m&aacute;s profundo de mis ojos esa sensaci&oacute;n de colores y formas que rellenan todo mi &aacute;ngulo visual con fant&aacute;sticas perspectivas, que esa luz tenue, de un sol que nunca llega a mediod&iacute;a por m&aacute;s que pasen las horas, y que apenas de manera imperceptible penetra en este silencioso bosque, despierte en mi otra manera de observar, y que en mi retina penetre un verde hasta ahora ignorado, unos tonos marrones y ocres que &uacute;nicamente hab&iacute;a podido intuir en fotos de viajeros que, antes que yo, han pretendido captar lo que yo ahora estoy experimentando, y aunque sin &eacute;xito, hicieron que intuyese que lo vivir&iacute;a.</p><p>Cierro entonces los ojos y escucho los sonidos, o tal vez deber&iacute;a decir la ausencia de ellos, quiz&aacute;s sea que vivir constantemente rodeado de ruidos artificiales ha disminuido mi capacidad de captar ese leve movimiento de las ramas al frotar entre si, o ese discurrir del riachuelo de agua que pasa bajo mis pies, ese p&aacute;jaro que t&iacute;midamente llama a su pareja... me estiro, sigo con los ojos cerrados concentr&aacute;ndome en desconcentrarme, deseo dejar la mente en blanco y simplemente escuchar, escuchar como pasa el tiempo en calma.</p><p>Aspiro hondo el aroma del musgo enganchado en los troncos y cuya presencia ahoga el bosque, los l&iacute;quenes, los helechos, las hojas de los abetos que han creado una blanda y gruesa&nbsp; alfombra en el suelo, debajo la cual su descomposici&oacute;n regenera la vida de la vegetaci&oacute;n, un c&oacute;ctel de olores que penetran suavemente y que a pesar de mi desconocimiento absoluto en biolog&iacute;a, quiero reconocer y asignar a cada elemento de los que me rodean su correspondiente perfume.</p><p>Palpo esa tierra humedecida, froto mis manos en los troncos de los &aacute;rboles cubiertos de musgo, las paseo entre los helechos cuyas hojas me devuelven el mimo, y dejo que la suave brisa roce mi cara, intentando henchirla para captar a&uacute;n m&aacute;s si es posible esa caricia del poco viento que se atreve a penetrar en este bosque.</p><p>Acomodados mis sentidos, y habiendo descartado por imposible poder captar, o guardar en alg&uacute;n tipo de soporte cada uno de estos nuevos descubrimientos, me estiro en el blando lecho que ofrece esta arboleda, con la mirada perdida hacia el peque&ntilde;o trozo de cielo que se apunta entre los altos abetos, mecido por esa hamaca de sensaciones antes descritas. Y me adormezco, por fin, con la mente en blanco, ya no hay nada m&aacute;s importante que disfrutar de estos momentos, y aunque se que no podr&eacute;, como digo, transportar todo esto m&aacute;s que en mi memoria, me consuela saber que con el recuerdo las vivir&eacute; de nuevo.</p><p>Y escribo e intento describir estas sensaciones, usando la vista, el o&iacute;do, olfato y tacto del pasado, e intentando interpretarlas con la consciencia del ahora. Mas el paso del tiempo hace mella, y a pesar de mi tozudez en querer que persista en el presente la misma magia de ayer, siempre ser&aacute; eso, un bello recuerdo al que siempre tendr&eacute; el recurso de regresar, y al que sin dudar volver&eacute;, aport&aacute;ndole todo aquello que ya en este mismo instante en que tecleo en el ordenador he vivido, y se que al recrearlo a la vez lo ir&eacute; matizando y enriqueciendo, y que al hacerlo algo nuevo surgir&aacute;, con una nueva perspectiva, un nuevo recuerdo en cada nuevo regreso.</p><p>Y te mostrar&eacute; esas im&aacute;genes que intentar&eacute; sin &eacute;xito explicarte, pues no hay manera fiable de que conozcas lo que sent&iacute; en el momento en que el objetivo las capt&oacute;, de hecho, ni siquiera yo mismo soy ya capaz de reconocerlas, as&iacute; son los recuerdos, as&iacute; es la memoria.</p>]]></description><pubDate>Sun, 31 Aug 2008 23:49:00 +0000</pubDate></item><item><title>&#x3A3;&#x3AF;&#x3C3;&#x3C5;&#x3C6;&#x3BF;&#x3C2;</title><link>https://suleiman.blogia.com/2008/071301--931-943-963-965-966-959-962-.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2008/071301--931-943-963-965-966-959-962-.php</guid><description><![CDATA[<p>De nuevo un traspi&eacute;s, otra china que se le introduce entre los dedos, col&aacute;ndose a trav&eacute;s de las tiras de la sandalia, otra vez esas peque&ntilde;as molestias que hacen, si cabe, a&uacute;n m&aacute;s desagradable el ascenso. Ya ni recuerda cuando hab&iacute;a empezado todo, simplemente en su memoria mantiene el motivo que indujo el castigo: quiso ser inmortal, enga&ntilde;&oacute; y engrillet&oacute; a T&aacute;natos, para que no se le llevase a &eacute;l ni a ning&uacute;n otro mortal, y su castigo fue la inmortalidad, una cruda eternidad que le obliga a remontar cada d&iacute;a la monta&ntilde;a, arrastrando la pesada piedra hasta su cima, y que tiempo ha desde que empez&oacute;, cae de nuevo en el punto en que la deposita en la c&uacute;spide, y as&iacute; vuelta a empezar.</p><p>Pero la desesperaci&oacute;n no inflama su &aacute;nimo, la crueldad de su castigo es la promesa de que si la piedra se mantiene en la cima ser&aacute; libre, aunque eso nunca sucede pues siempre cae rodando de nuevo monta&ntilde;a abajo, rompiendo su sue&ntilde;o y forz&aacute;ndole a emprender otra vez su camino, a esperar que sea la pr&oacute;xima escalada la &uacute;ltima y que por fin sea libre, y as&iacute; cada vez que sujeta de nuevo la roca y comienza su escalada, lo hace con la ilusi&oacute;n de librarse de esa espiral infinita.</p><p>&nbsp;</p><p>Saludo a mis compa&ntilde;eros, es muy temprano, hay que preparar las cosas para recibir a nuestros clientes que en breve aparecer&aacute;n, como cada d&iacute;a. El sue&ntilde;o a&uacute;n hace mella en sus caras, y probablemente en la m&iacute;a tambi&eacute;n, a pesar de nuestras sonrisas, de nuestros saludos de &aacute;nimo y de esas peque&ntilde;as bromas matinales, de ese caf&eacute; reci&eacute;n ingerido.</p><p>Pronto aparecer&aacute; la clientela, borbotones de personas que como si fuesen empujados en paletadas llegan a r&aacute;fagas, ocupando el mostrador y requiriendo nuestra atenci&oacute;n.</p><p>Intento observar sus caras, sus expresiones, veo como cambian a lo largo del d&iacute;a, como pasan de reflejar el mismo sue&ntilde;o o el mismo cansancio matinal que nosotros a primera hora de la ma&ntilde;ana, los que llegan m&aacute;s tarde lo hacen con expresiones ansiedad con la prisa atac&aacute;ndoles el &aacute;nimo, y noto como una cierta relajaci&oacute;n se hace presente entre los que ya llegan hacia el mediod&iacute;a, la urgencia es menor entonces, y se nota.</p><p>Y pasa el d&iacute;a como ayer, anteayer o el mes pasado, para de nuevo comenzar ma&ntilde;ana, y como S&iacute;sifo con su roca, llega el respiro al final del d&iacute;a, el fin de semana o las vacaciones, qu&eacute; m&aacute;s da la duraci&oacute;n de ese respiro, pues de nuevo la piedra ha de rodar monta&ntilde;a abajo y habr&aacute; que arrastrarla de nuevo a la cima.</p><p>&nbsp;</p><p>Y S&iacute;sifo, cegados los ojos, retiene la brisa en su cara, huele el aroma de las plantas que crecen a lo largo de la ladera, al margen de su eterno camino, siente el calor del sol en su cuerpo, o la fr&iacute;a lluvia en su rostro de la cual da sorbos que le apagan su sed y le recuerdan el frescor del agua que sus criados le serv&iacute;an y que tanto le refrescaba en los calurosos d&iacute;as estivales, se regocija con sus sentidos y sus recuerdos, los dioses a pesar de su castigo no han sido capaces de quitarle el placer de saborear esas peque&ntilde;as cosas, ni de trasladarse all&aacute; donde quiera con su imaginaci&oacute;n.</p><p>&nbsp;</p><p>Aprovecho durante la jornada cada peque&ntilde;o instante que puedo, bromeo con mis compa&ntilde;eros, o mantengo alguna breve conversaci&oacute;n, intento que la ascensi&oacute;n sea lo m&aacute;s leve posible, se que cuando acaba el d&iacute;a habr&eacute; llegado al espejismo de una cumbre que me empujar&aacute; de nuevo hacia abajo, y como siempre me obligar&aacute; a recomenzar la escalada, no importa, este castigo no me quitar&aacute; el placer por un buen libro, una pel&iacute;cula, una interesante conversaci&oacute;n, un beso o una caricia, o por las miles de cosas que a mi alrededor se confabulan para hacerlo m&aacute;s leve e incluso, &iquest;por qu&eacute; no?, m&aacute;s placentero.</p><p>&nbsp;</p><p>En su ascensi&oacute;n, S&iacute;sifo escucha cada d&iacute;a el aleteo y el grito de una gran &aacute;guila, volando monta&ntilde;a abajo en busca de su alimento. Y aunque sus ojos no se lo permiten, sabe que all&aacute; a lo lejos, en el valle, el ave encuentra su alimento d&iacute;a tras d&iacute;a en un Prometeo abierto en canal, al que picotea y come su h&iacute;gado, hay castigos mucho peores, piensa...</p><p>&nbsp;</p><p>Hoy es domingo, ma&ntilde;ana m&aacute;s...</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><object width="180" height="23"><param name="id" /><param name="bgcolor" /><param name="flashvars" /><param name="src" /><embed src="/" type="application/x-shockwave-flash" width="180" height="23"></embed></object></p>]]></description><pubDate>Sun, 13 Jul 2008 18:16:00 +0000</pubDate></item><item><title>ESPA&#xD1;OL&#xCD;SIMO</title><link>https://suleiman.blogia.com/2008/063001-espanolisimo.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2008/063001-espanolisimo.php</guid><description><![CDATA[<p>Una de las raras ocasiones en las que acostumbro a mirar la televisi&oacute;n, sucede que a veces me regala con estupendas perlas que suelo recoger e incorporar a mi memoria, para mi recreaci&oacute;n, simplemente para compartirlas en una tertulia, o como es el caso, para que me sirvan de excusa para postear de nuevo algo en mi desamparado blog (os doy las gracias a los que, a pesar de todo, aun ten&eacute;is paciencia de ir entrando por aqu&iacute; por ver si la pereza me ha abandonado y me he decidido por fin a colgar otra de mis divagaciones).</p><p>Dec&iacute;a que a veces la televisi&oacute;n me regala perlas, como la entrevista que le hicieron en un programa de la cadena catalana TV3 al actor Angel Pavlosky, un fant&aacute;stico personaje, actor de cabaret&nbsp;que presentaba el estreno que tendr&iacute;a lugar en unos d&iacute;as de la obra musical "Historia de un soldat" (Historia de un soldado), un adaptaci&oacute;n de la obra creada por C.F. Ramuz y musicada por Igor Stravinsky, obra cuyo estreno en el festival Grec de Barcelona, por lo visto, ha desatado ciertas pol&eacute;micas, como no puede ser de otra manera, entre los que han disfrutado de ella, y a los que en absoluto les ha agradado.</p><p>Pero bueno, no es lugar este de cr&iacute;tica teatral ni lo pretendo, pues por desgracia para mi, mis salidas al teatro son m&aacute;s bien escasas. Simplemente hubo un momento en la entrevista, estos d&iacute;as que tan imbuidos estamos por el f&uacute;tbol que ha penetrado en nuestros hogares, y parece que se ha convertido en lo &uacute;nico noticiable, en el que le preguntaron al actor si le gustaba el f&uacute;tbol, a lo que el contest&oacute; afirmativamente, y entonces la siguiente pregunta era casi necesaria: teniendo en cuenta que sus padres eran rusos, pero naci&oacute; en Argentina, y reside desde 1974 en Espa&ntilde;a, &iquest;quien prefer&iacute;a que ganase en el partido Espa&ntilde;a-Rusia que se iba a jugar esa misma noche?...</p><p>La respuesta, la que deber&iacute;a ser la respuesta de cualquier buen aficionado a &eacute;ste u otro deporte, fue a mi entender sublime por lo simple, o por lo obvio: "quien juegue mejor" y matiz&oacute; "quien juegue mejor y quien mejor espect&aacute;culo de, ya que soy un hombre de espect&aacute;culo, y entiendo el deporte como tal".</p><p>Chapeau!</p><p>Y han pasado unos d&iacute;as desde esta entrevista, y gan&oacute; la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola la semifinal, la final... y ya es el equipo campe&oacute;n de Europa, y debo decir en honor a las palabras de Angel, que adem&aacute;s lo han hecho dando un buen espect&aacute;culo. Y yo que no soy en absoluto aficionado al f&uacute;tbol, que de vez en cuando&nbsp; me dejo embobar frente al televisor, y si veo que el partido realmente lo vale, que se ofrece un buen y entretenido pasatiempo, y siempre y cuando no tenga mejores planes, me permito verlo y disfrutar de el, confieso que &eacute;sta vez me deleit&eacute; de un buen espect&aacute;culo. Punto.</p><p>Y me reafirmo en ese Punto, me sobra el resto, esa exaltaci&oacute;n del espa&ntilde;olismo que ha desatado esa victoria, esa catarsis en la que se sume este estado, donde parece que ahora mismo no haya m&aacute;s noticias que &eacute;sta, donde ser espa&ntilde;ol, m&aacute;s que el hecho de haber nacido en este territorio, de acatar su constituci&oacute;n y sus leyes, suponga un acto de fe, donde uno debe mostrar su alegr&iacute;a y su orgullo por el hecho que unos profesionales (muy bien pagados adem&aacute;s) hayan hecho impecablemente un trabajo para el cual les remuneramos convenientemente.</p><p>Parece que resurgen viejos fantasmas del pasado, banderas en las que ondea el &aacute;guila imperial, un escudo preconstitucional y referente de los nost&aacute;lgicos de la dictadura franquista, negros astados que, si tenemos que hacer caso de la iconograf&iacute;a, supuestamente representan lo espa&ntilde;ol, el pretendido renacer de un esp&iacute;ritu que nos quiere llevar a considerarnos lo mejor del mundo mundial. Y todo por un bal&oacute;n de m&aacute;s o de menos que entra en una porter&iacute;a...</p><p>&nbsp;</p><p>Y ayer domingo, justamente mientras regresaba de una corta visita de fin de semana en mi pueblo, donde ya el s&aacute;bado pude comprobar como se caldeaba ese esp&iacute;ritu ultraespa&ntilde;ol, con el insulto a los que reivindican lo que consideran un derecho de las diferentes nacionalidades que componen este, nuestro estado, a tener su propia selecci&oacute;n, y aunque de hecho a mi me la trae al pairo, pues siempre he considerado que los clubs y las federaciones futbol&iacute;sticas son entidades privadas, por lo que debe ser entre ellas y sin la intervenci&oacute;n de los gobiernos la manera en que deben arreglar ese tema, me queda el pesar de que, visto lo visto, los s&iacute;mbolos siguen estando ah&iacute;, arrastrando como una pesada losa los sentimientos de la sociedad para empujarla all&aacute; donde una conveniente manipulaci&oacute;n pol&iacute;tica la quiera llevar.</p><p>Conduc&iacute;a de vuelta a casa por esas tierras, recordando las palabras que o&iacute; el d&iacute;a anterior, y me dej&eacute; llevar por la aspereza de los rudos paisajes salpicados de peque&ntilde;as colinas, y me dio por pensar en c&oacute;mo debi&oacute; transcurrir el vergonzoso episodio de nuestra guerra civil en esos lugares, imaginaba las posiciones de los soldados de uno y otro bando, unos milicianos en una colina defendiendo un gobierno votado democr&aacute;ticamente, y en la colina opuesta los reclutas de un ejercito levantado en armas contra la legalidad, ganando terreno a costa de muertos de uno u otro bando, peleando por cada palmo de de esa &aacute;rida tierra, defendiendo caminos que ahora son anchas carreteras por las que yo ahora circulaba a buena velocidad y que seguramente en aquellos a&ntilde;os eran caminos polvorientos apenas utilizados por labriegos y alg&uacute;n que otro coche de terrateniente.</p><p>Y hoy, tras la resaca de la final del campeonato y la victoria de la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola, salvando las distancias, parece vivirse la misma euforia que levantaba Franco entre sus ac&oacute;litos en la plaza de Oriente...</p><p>&nbsp;</p><p align="center">&iexcl;Viva Espa&ntilde;a y ol&eacute;!</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Mon, 30 Jun 2008 23:34:00 +0000</pubDate></item><item><title>LICANTROPIA</title><link>https://suleiman.blogia.com/2008/030201-licantropia.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2008/030201-licantropia.php</guid><description><![CDATA[Empieza a atardecer, debo darme prisa antes de que se colapse la ciudad y las carreteras se hagan intransitables; hoy me dorm&iacute; con un sue&ntilde;o tan reparador despu&eacute;s de la comida que me ha hecho olvidar el reloj. Las noches, cuando se acerca este d&iacute;a, se me hacen &uacute;ltimamente de una pesadez extrema y no consigo conciliar el sue&ntilde;o, y ahora con el coraz&oacute;n retumbando en mi pecho, tengo que aligerar mi paso. <p>Salgo de casa casi corriendo, saludando con un escueto "hasta luego" a los vecinos que me encuentro a mi paso, y apresuradamente llego al coche, arranco, y en marcha mientras repaso mentalmente la mejor ruta para salir de la ciudad evitando atascos. Tengo aun un buen trecho por delante, y el tiempo apremia. Adem&aacute;s hoy es viernes, y la mitad de los habitantes de esta gran urbe han decidido huir de ella como si en ello les fuese su existencia, alejarse de las moles de cemento, la suciedad y el ruido para llegar a otros lugares donde antes se respiraba paz y ahora, urbanizados hasta la saciedad, se encuentran con sus conciudadanos con la ilusi&oacute;n de haber dejado atr&aacute;s un gran monstruo, sin la consciencia de estar creando peque&ntilde;os monstruos que son solo oasis a imagen y semejanza de aquel, y donde hacen las mismas cosas que har&iacute;an el la ciudad pero rodeados por un entorno m&aacute;s verde, "turismo rural" le llaman.</p><p>Circulamos despacio, &uacute;ltimamente han limitado la velocidad en las carreteras de salida y las han sembrado de radares, dicen que para reducir la contaminaci&oacute;n y evitar accidentes, y los coches y camiones avanzan pesadamente, d&aacute;ndome la sensaci&oacute;n de que el efecto perseguido es el contrario, pues las nubes de humo siguen llenando el aire, eso si, m&aacute;s lentamente.</p><p>Al fin la carretera se despeja, he dejado atr&aacute;s las v&iacute;as principales y ahora circulo por peque&ntilde;os caminos por los que apenas me cruzo con alg&uacute;n veh&iacute;culo, pistas que me acercan a los bosques que rodean la escarpada monta&ntilde;a hacia donde me dirijo, una vez m&aacute;s, con el pulso acelerado y esa opresi&oacute;n en el pecho que me hace recordar la primera vez que hice esta ruta. Ya ha anochecido, y por fin entro en el peque&ntilde;o camino sin salida, de unos cien metros, y que acaba en un punto muerto, de hecho un aparcamiento donde los buscadores de setas dejar&aacute;n sus coches temprano en la ma&ntilde;ana para comenzar su cacer&iacute;a. Dejo el m&iacute;o y me adentro en el bosque por una estrecha senda, apartando las ramas que me impiden el paso y que me golpean la cara, el cuerpo y los brazos; corro desesperado, mi coraz&oacute;n bombea deprisa, y mi respiraci&oacute;n se acelera y se entrecorta en peque&ntilde;os jadeos mientras voy subiendo la escarpada falda de la colina. Alcanzo al claro donde ya distingo mi destino, la luna ha empezado a salir, y aunque podr&iacute;a hacer el camino con los ojos vendados, su incipiente luz me ayuda a ver el perfil del bosque, las ramas de los &aacute;rboles cuyos contornos crean caprichosas formas, y hasta puedo contemplar, recortada en el cielo, la silueta de alguna ave nocturna que ha salido de cacer&iacute;a.</p><p>Y por fin all&iacute; se alza esa roca desde la que, tantas veces, he contemplado el espect&aacute;culo nocturno, una inmensa masa arb&oacute;rea que cubre como un mar la falda de la monta&ntilde;a y se alarga hasta lo lejos, donde las luces de la ciudad son como una colonia de peque&ntilde;as luci&eacute;rnagas haci&eacute;ndose la corte. De un salto subo al primer escal&oacute;n de la roca, me agarro con las manos y trepo hasta su cumbre mientras el aire entra y sale de mis pulmones con impaciencia, y mi sangre fluye a r&aacute;pidos borbotones por mis venas.</p><p>La luna ya muestra m&aacute;s de tres cuartas partes de su inmensidad en el horizonte, y me agazapo de cuclillas sujet&aacute;ndome las rodillas, impaciente, con la cabeza d&aacute;ndome vueltas, pregunt&aacute;ndome si hoy por fin se producir&aacute; de nuevo la magia, mientras espero, espero... mi musculatura est&aacute; tensa, mis manos agarrotadas aprietan mis piernas, mi cuerpo est&aacute; r&iacute;gido y tengo la sensaci&oacute;n de que un peque&ntilde;o golpe podr&iacute;a romperlo en mil pedazos; hasta que por fin, la &uacute;ltima l&iacute;nea de su circunferencia completa el plenilunio, y caigo hacia delante, dejo el cuerpo escampado en la roca, con los brazos y las piernas abiertas un buen rato, y la cara llena de l&aacute;grimas que resbalan de mis ojos y ahogan mi pecho. </p><p>Me levanto lentamente y lanzo un grito, un grito que estalla en la tranquila noche y que parece despertar el bosque, un alarido desesperado...</p><p>Queman mi cara esas l&aacute;grimas de abatimiento, de nuevo la luz de la luna llena se me muestra all&aacute; arriba sin que nada ocurra, y entonces vienen a mi memoria los d&iacute;as en que subido en la roca, esa misma luz provocaba una transformaci&oacute;n de todo mi ser, y ese grito era en cambio un aullido de felicidad, y convertido en un extraordinario ser saltaba desde lo alto del mirador, recorriendo el bosque con los sentidos agudizados por el hechizo. </p><p>Los olores de la noche llenaban mi olfato y reconoc&iacute;a todos sus matices, cada peque&ntilde;o sonido era registrado en mi cerebro como una hermosa armon&iacute;a, y me sent&iacute;a lleno de una extraordinaria vitalidad; entonces las noches de plenilunio terminaban conmigo all&iacute;, estirado en la roca contemplando como el sol empezaba a despertar el bosque y a todos sus habitantes; y ya hombre me levantaba feliz, sabedor que aunque deb&iacute;a esperar una nueva luna llena, el milagro tendr&iacute;a de nuevo lugar y me inyectar&iacute;a otra vez la savia necesaria para aguantar hasta su nueva aparici&oacute;n.</p><p>Recordaba los d&iacute;as previos al milagro, cuando la luna estaba en su fase de crecimiento y ya su luz invad&iacute;a mi habitaci&oacute;n, acompa&ntilde;ando mi descanso, y cual infusi&oacute;n de valeriana, generaba un efecto sedante que hac&iacute;a que a la ma&ntilde;ana siguiente se reflejase en mi cara una est&uacute;pida mueca de alegr&iacute;a, una mueca que por otra parte, cuando la contemplaba reflejado en el espejo, me dec&iacute;a: "qu&eacute; demonios, &iquest;y para que borrarla?, y as&iacute; me acompa&ntilde;aba durante el resto del d&iacute;a. </p><p>Sin embargo, hac&iacute;a ya unas lunas que hab&iacute;a desaparecido el encanto, y ahora esa luz se me antojaba una amenaza, y mis ojos permanec&iacute;an abiertos desobedeciendo a la naturaleza, que le enviaba mensajes a mi cerebro, apremi&aacute;ndome a que descansase o al d&iacute;a siguiente estar&iacute;a hecho unos zorros y mis ojeras se arrastrar&iacute;an por el piso, casi con vida propia.</p><p>Observaba los mismos objetos que antes, iluminados por la claridad que entraba en mi ventana, me daban la paz necesaria para mi descanso, y que ahora me desazonaban y confer&iacute;an a la estancia un aire l&uacute;gubre y triste que me hac&iacute;an revolverme en la cama, preso de espasmos nerviosos, lleno de incertidumbre y pesar, a&ntilde;orando ese don que la luna antes me otorgaba&nbsp; y que ahora, no sab&iacute;a hasta cuando, me hab&iacute;a retirado.</p><p>Y desvelado por estos pensamientos me levanto al fin con los primeros rayos del amanecer, dispuesto a esperar con impaciencia que la luna vuelva a completar su ciclo, pues es testaruda y de nuevo volver&aacute; a empapar el cielo con su luz completa, y yo de nuevo estar&eacute; preparado, volver&eacute; a salir de nuevo de casa, recorrer el camino hasta el mirador y esperar, pues nada podr&iacute;a desmoronar m&aacute;s mi &aacute;nimo que perder definitivamente mi esperanza de que jam&aacute;s vuelva a transformarme, que dejase de creer en ello y perdiese la capacidad de so&ntilde;ar, de ilusionarme, de llegar a ese punto en&nbsp; renunciar a levantar un bello castillo de naipes &uacute;nicamente por el hecho de saber que un simple soplido lo desplomar&iacute;a y entonces, &iquest;por qu&eacute; tomarme la molestia de construirlo? &nbsp;No, no estoy dispuesto a ello.</p><p>Regreso a la soledad de mi casa, mientras la luna palidece con la luz de nuevo d&iacute;a y aun se dibuja all&aacute; arriba, y mi cabeza recibe martillazos de dolor provocados por el insomnio. Y me consuelo con algo que es bien cierto, pues si ella tuvo a bien en su momento regalarme con esas sensaciones que dieron otra dimensi&oacute;n a mi vivir, doy por bueno el sufrimiento por su ausencia ya que de otra manera no los hubiese conocido, y quien sabe, quiz&aacute;s de nuevo vuelva a vivirlos con mayor intensidad.</p><p>Por ahora, toca entrar de nuevo en el mundo real, all&aacute; donde los sue&ntilde;os son sucedidos por el pragmatismo, y no hay m&aacute;s remedio que dejar que el d&iacute;a a d&iacute;a me invada con su monoton&iacute;a, &iquest;hasta cuando?... </p><p>&nbsp;</p><br /><br /><embed type="application/x-shockwave-flash" src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" allowScriptAccess="always" width="180" height="23" bgcolor="#ECECEC" id="radioblog_player_-1" FlashVars="id=-1&filepath=http://www.radioblogclub.com/listen2?u=18yck5WdvN3LvlGZhJ3LnJ3buMWYtF2YlRnL3d3d/hombre%2520lobo%2520en%2520paris.rbs&colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#999999;playlist_text:#999999;" ></embed>]]></description><pubDate>Sun, 02 Mar 2008 21:17:00 +0000</pubDate></item><item><title>Kenya</title><link>https://suleiman.blogia.com/2008/020401-kenya.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2008/020401-kenya.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">De nuevo aparecen en mi televisor esas im&aacute;genes repetidas mil veces, esta vez en Kenya, de nuevo la crueldad de hombres enfrentados a hombres, asesinatos masivos y matanzas por motivos absurdos y est&uacute;pidos, y que parecen querernos mostrar una Africa salvaje, indigna de gobernarse a si misma, de tener una cierta paz que le permita aprovechar sus recursos y vivir con una cierta prosperidad. Es el c&oacute;ctel perfecto para que nuestro ego se infle y consideremos, a&uacute;n m&aacute;s si cabe, que en nuestra Europa occidental hemos desarrollado una superioridad que nos eleva por encima de esos pa&iacute;ses aun en &ldquo;estado salvaje&rdquo;. Y contemplamos, c&oacute;modamente sentados, quiz&aacute;s tras haber ingerido un plato que ha saciado sobradamente nuestro apetito, apetito y no hambre, pues a tal punto ha llegado nuestro nivel, que esa palabra parece haber sido desterrada de nuestro vocabulario, afortunadamente.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana"></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">Y viendo como ese odio irracional entre etnias genera esas crueles masacres, recuerdo una reciente lectura que creo muy recomendable. Se trata del libro de Amin Maalouf: <em>Las identidades que matan. Por una mundializaci&oacute;n que respete la diversidad.</em> En &eacute;l, el autor nos muestra c&oacute;mo nuestra identidad se compone de una multiplicidad de identidades diversas, como pertenecemos a una infinidad de grupos que nos unen a una multiplicidad de personas muy diversas, y de qu&eacute; manera acabamos siendo tan d&uacute;ctiles, o tan sumamente ingenuos, que adoptamos de manera habitual una &iacute;nfima parte de nuestras diferentes pertenencias con las que nos identificamos, de tal forma, que en lugar de servirnos de puntos de uni&oacute;n, nos ayudan en cambio a separarnos a&uacute;n m&aacute;s de quienes nos rodean.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana"></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">En su particular &ldquo;examen de identidad&rdquo;, Maalouf nos muestra, en su persona, c&oacute;mo comparte muchos m&aacute;s puntos en com&uacute;n con quien a priori, y si nos dejamos guiar por ese sentido maniqueo que separa las personas entre amigos o enemigos deber&iacute;an ser sus contrarios, que con los que podr&iacute;amos considerar sus aliados. El punto de partida es simple, y v&aacute;lido para cualquiera que desee darse cuenta de qu&eacute; manera estamos enga&ntilde;ados cuando anteponemos una muy peque&ntilde;a parte de nuestra identidad y ello nos enfrenta con otras personas. As&iacute;, uno empieza a hacer ese ejercicio: Soy hombre, lo que me identificar&iacute;a con la mitad de la poblaci&oacute;n mundial, pertenezco, por nacimiento, a una sociedad basada en una moral judeocristiana, otra parte de mi que me har&iacute;a pertenecer a m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n mundial. He nacido en Catalunya, y como una gran parte de los habitantes de esta comunidad, soy hijo de emigrantes, clase media&hellip; etc. </span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">As&iacute;, vamos encontrando y acumulando pertenencias, vamos ampliando, o reduciendo aquellas identidades a las que pertenecemos, y con las que nos podemos sentir m&aacute;s o menos c&oacute;modos, m&aacute;s o menos reflejados, pero que en definitiva nos conforman tal cual somos.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana"></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">Entonces, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; el problema? &iquest;Por qu&eacute; esa tendencia a adoptar una parte tan peque&ntilde;a de nuestras pertenencias y hacer bandera de ellas, considerar al &ldquo;otro&rdquo; como enemigo cuando resulta que compartimos muchas m&aacute;s cosas en com&uacute;n que las que nos separan?</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">&Uacute;nicamente se me ocurre pensar en la ingenuidad, a la que se une la manipulaci&oacute;n que, por intereses espurios, por bajezas morales de l&iacute;deres que as&iacute; buscan y encuentran el poder, con la divisi&oacute;n de las personas pues divididos somos menos fuertes. Y divididos, ellos sacan tajada.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana"></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">Y con estas reflexiones retomo las impactantes im&aacute;genes de los heridos y los muertos en esas masacres, y entonces pienso que somos nosotros, desde nuestro sill&oacute;n, desde nuestra casa y nuestra abundancia, los responsables indirectos de que se produzcan. Nuestra riqueza es su pobreza, nos apropiamos de sus recursos naturales, su enfrentamiento es su debilidad, y as&iacute; nos es m&aacute;s f&aacute;cil disponer de ellos con un menor coste.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">Y de nuevo somos nosotros y ellos, realidades que esos intereses que siempre han movido los hilos del poder, pretenden mantener separadas y sin posibilidad de uni&oacute;n.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">Y nuestra conciencia se calma con las peque&ntilde;as limosnas que les hacemos llegar.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">Qu&eacute; gran cinismo&hellip;</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana"></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana"></span></p><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="425" height="355"><param name="movie" value="https://www.youtube.com/v/mJ7Hv4xjhUM&amp;rel=1" /><param name="quality" value="high" /><param name="menu" value="false" /><param name="wmode" value="" /><embed src="https://www.youtube.com/v/mJ7Hv4xjhUM&amp;rel=1" wmode="" quality="high" menu="false" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="355"></embed></object>]]></description><pubDate>Mon, 04 Feb 2008 23:57:00 +0000</pubDate></item><item><title>CRONICAS DE UN PUEBLO II</title><link>https://suleiman.blogia.com/2007/111401-cronicas-de-un-pueblo-ii.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2007/111401-cronicas-de-un-pueblo-ii.php</guid><description><![CDATA[&nbsp;Siempre llevo conmigo una peque&ntilde;a libreta, donde si tengo tiempo y ganas, y se conjugan adem&aacute;s de estas dos coincidencias el tener algo que anotar, rasgo el papel con ideas con las que, tras un proceso de alquimia ling&uuml;&iacute;stica, a veces traslado los garabatos al procesador de texto, y entonces, si me parece apropiado lo cuelgo por aqu&iacute;. Suele ocurrir que estas anotaciones quedan encerradas entre las p&aacute;ginas del peque&ntilde;o bloc, a la espera que se me ocurra abrirlas, echarles una ojeada y con mucha frecuencia pensar en lo absurdo que hay escrito, en que si por alguna casualidad lo perdiese, si alguien lo encontrase y tuviese la extraordinaria paciencia de descifrar mi letra (cosa dif&iacute;cil pues a veces incluso a mi me cuesta), seguramente pasar&iacute;a un buen rato ri&eacute;ndose a mi costa. <p>Y all&iacute;, en el fondo del macuto, escondida, estaba la libreta, casi desde el final del verano, como amante olvidada, sin que le hiciese el menor caso, esperando a estar de nuevo entre mis manos, a ser contemplada, y acariciada por mis dedos, esperado no sentirse un in&uacute;til peso para mis hombros, sino una fiel compa&ntilde;era; hasta que al fin la abr&iacute;, y repas&eacute; los &uacute;ltimos garabatos, recordando el pasado verano, peque&ntilde;os episodios de mis d&iacute;as de vacaciones, y m&aacute;s concretamente de el d&iacute;a de mi llegada al pueblo, ese d&iacute;a que condensa la alegr&iacute;a de reencontrarse al cabo de unos meses sin vernos, y la cantidad de cosas que ten&iacute;amos por hablar, las risas que durante el resto de los d&iacute;as nos quedaban por echa. Ese d&iacute;a...</p><p>Recuper&eacute; como pude el aliento perdido durante la subida por las empinadas cuestas, apoy&aacute;ndome de vez en cuando, ahora en la pared de un lado de la estrecha calle, ahora en la pared del lado opuesto. Para cualquiera que me hubiese podido observar deb&iacute;a presentar un aspecto pat&eacute;tico, pero por fortuna, las horas de la madrugada en que se produc&iacute;a la escalada hacia mi casa, situada en uno de los puntos m&aacute;s elevados del pueblo, no se prestaban a las miradas curiosas, pero aunque as&iacute; hubiese ocurrido, la verdad es que en el estado en que me encontraba, me hubiera sido del todo indiferente.</p><p>Una tarde compartiendo copas y conversaciones con los amigos, m&aacute;s copas y m&aacute;s conversaciones y m&aacute;s copas..., hasta que ya de madrugada las conversaciones se hicieron espesas, ininteligibles, y solo las copas segu&iacute;an all&iacute; manteniendo una cierta coherencia se&ntilde;alando el tiempo en forma de vasos desordenados y medio vac&iacute;os sobre la mesa. </p><p>Es el momento en el que ya se decide dar por concluida la noche, retirarse cada uno a su casa, y los anfitriones a su cama, y ma&ntilde;ana m&aacute;s... Y as&iacute; hac&iacute;a yo camino a la m&iacute;a, dando tumbos, y muy a pesar del ron, aun con la mente bullendo de ideas y cavilando en lo absurdo de la situaci&oacute;n, pues deber&iacute;a haber estado ausente, con la cabeza flotando en los vapores et&iacute;licos, y en cambio me parec&iacute;a estar m&aacute;s l&uacute;cido que en otras ocasiones, pensaba en que era plenamente consciente de mi estado, en que en ese momento no hab&iacute;a nada mejor que estar borracho con la consciencia de estar en un estado perfecto, con una extraordinaria a la vez que extra&ntilde;a claridad, que manten&iacute;a mi cerebro despierto.</p><p>Todo detalle durante el camino lo contemplaba, a pesar de la oscuridad de la noche con un detalle que en estado ebrio jam&aacute;s hab&iacute;a apreciado, los desconchones en esa fachada que el desgaste va ajando sin que se ponga remedio, mientras que a su lado la otra presenta un aspecto cuidado, esa puerta con la cerradura antigua, que me daba por pensar en el tama&ntilde;o de la llave, y en lo inc&oacute;modo de llevarla en el bolsillo, esos cables de la luz, laber&iacute;nticos, afeando las fachadas, la cruz de los ca&iacute;dos, o la placa en la puerta de la iglesia, verg&uuml;enzas que aun siguen pretendiendo se&ntilde;alar que hubieron muertos por un Dios del que niego su existencia o por una Espa&ntilde;a a la que me es imposible querer, y que despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os ah&iacute; est&aacute;n, dando ese absurdo y cruel testimonio.</p><p>As&iacute; que, ya jadeando, llegu&eacute; a la peque&ntilde;a placeta detr&aacute;s de mi casa, entre el embotamiento producto del alcohol ingerido y ese estado de ebullici&oacute;n mental. Y pensando que deb&iacute;a anotarlo, sacar libreta y bol&iacute;grafo y escribirlo o por la ma&ntilde;ana ya ser&iacute;a tarde, y nada de lo que entonces ten&iacute;a en la cabeza ser&iacute;a recordado.</p><p>As&iacute; que, como dec&iacute;a, cuando por fin me decid&iacute; a desenterrar mis notas me encontr&eacute; con garabatos sin sentido, indescifrables. Pero algo permaneci&oacute; y se mantuvo en mi memoria, y el recuerdo de aquella noche me llev&oacute; a verme all&iacute;, en esa placeta, sentado luchando por mantener firme el bol&iacute;grafo y quieta la libreta para poder escribir algunas palabras, pero sin conseguirlo. </p><p>Definitivamente, el alcohol si que hizo efecto...</p><br /><br /><br /><br /><br /><br /><embed type="application/x-shockwave-flash" src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" allowScriptAccess="always" width="180" height="23" bgcolor="#ECECEC" id="radioblog_player_-1" FlashVars="id=-1&filepath=http://www.radioblogclub.com/listen?u=vMHZuV3bz9yZvxmYu8WakFmcvInZuUWZyZmLzV3ZuFmZs92d/Toy%2520Dolls%2520-%2520Nellie%2520The%2520Elephant.mp3.rbs&colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#999999;playlist_text:#999999;" ></embed>]]></description><pubDate>Wed, 14 Nov 2007 01:36:00 +0000</pubDate></item><item><title>CRONICAS DE UN PUEBLO</title><link>https://suleiman.blogia.com/2007/092601-cronicas-de-un-pueblo.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2007/092601-cronicas-de-un-pueblo.php</guid><description><![CDATA[Supongo que entre otra de las muchas cosas que hacen que uno empiece a ser consciente del paso del tiempo, una es empezar a contemplar con una cierta, digamos que simpat&iacute;a, ciertos episodios del pasado. <p>En estas divagaciones estaba mientras al volante de mi coche me dirig&iacute;a a pasar mis vacaciones a un peque&ntilde;o pueblo del interior de Teruel, y me vino a la memoria un serial de lA televisi&oacute;n de mi infancia, Cr&oacute;nicas de un pueblo, un follet&iacute;n que pretend&iacute;a reflejar la vida diaria de una Espa&ntilde;a afortunadamente superada, con toda su imaginer&iacute;a de la &eacute;poca de la postguerra, con los poderes visibles e incuestionables de entonces: el alcalde, el maestro, el cura, y todos los t&oacute;picos personajes que compon&iacute;an esa comunidad, con ese tufillo fascistoide que pretend&iacute;a adoctrinar a toda una generaci&oacute;n en unos valores que por suerte han quedado m&aacute;s que superados, o reducidos a una minor&iacute;a fan&aacute;tica. Afortunadamente no lo consiguieron; y sin embargo, tal como dije antes me viene a la memoria con cierta simpat&iacute;a esa etapa, en la que cuando sonaba la pegadiza tonadilla de esa serie nos reun&iacute;amos toda la familia frente al televisor Inter en blanco y negro a contemplar como discurr&iacute;a la vida de ese pueblo perdido vete a saber d&oacute;nde, y re&iacute;amos las gracias que all&iacute; suced&iacute;an.</p><p>Y en eso estaba sin separar los ojos de la carretera, pero d&aacute;ndole vueltas a esos pensamientos mientras me acercaba a mi destino.</p><p>El pueblo... En un ritual que cada a&ntilde;o me lleva a pasar unos d&iacute;as de mis vacaciones para reencontrarme con los escenarios donde transcurri&oacute; una parte de mi infancia veraniega, cuando llegado el mes de julio desembarc&aacute;bamos en sus calles y nos sent&iacute;amos m&aacute;s libres que nunca, ver de nuevo a los viejos amigos que compartieron en esos a&ntilde;os los d&iacute;as de despreocupaciones y correr&iacute;as, y contemplar como son ahora mis hijos los que se adue&ntilde;an de estas calles, las llenan de vida durante una breve temporada y le otorgan ese aliento que, sin lugar a duda, hace muchos a&ntilde;os debi&oacute; respirarse en este lugar no s&oacute;lo durante el periodo veraniego, &nbsp;mucho antes de las innumerables crisis que provocaron el abandono masivo de las zonas rurales.</p><p>Las casas se api&ntilde;an descolg&aacute;ndose de la loma y desde la parte m&aacute;s elevada se presenta, rudo y &aacute;rido, el paisaje de esta zona de Arag&oacute;n, secos terru&ntilde;os donde solo los olivos y los campos de trigo parecen querer presentar batalla al adverso clima, de t&oacute;rrido sol veraniego y g&eacute;lidos inviernos, campos ahora trabajados solo por unos pocos, aquellos que pudieron y quisieron plantar cara y continuar con su cultivo. Y all&aacute; abajo un peque&ntilde;o r&iacute;o que surca la vega alimentando los peque&ntilde;os huertos donde algunos mayores se empecinan, por puro placer de matar el tiempo libre, en arrancar de la tierra un pu&ntilde;ado de productos para consumo propio, y no por necesidad, sino por el goce de contemplar como, a pesar de todo, aun es posible conseguir de esos pedazos de tierra a base de cuidarlos con mimo, y obtener deliciosas verduras y hortalizas que enriquezcan la mesa.</p><p>All&iacute; se alza, anclado en el tiempo, permitiendo pasearme por sus calles, &nbsp;y contemplar como, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, aparecen nuevas casas desvencijadas, abandonadas ya hace mucho a su suerte por algunos de sus propietarios que han dejado que el paso de los a&ntilde;os vaya acabando con ellas sin que nadie ponga remedio, mientras que otras aun se mantienen gracias a los pocos habitantes que aun resisten el envite y se aferran a mantenerse en este lugar, a vivir donde nacieron y donde ha transcurrido toda su vida plantando cara a la tentaci&oacute;n de marchar a otros lugares donde &eacute;sta puede ser m&aacute;s c&oacute;moda, arreglan sus casas, las reforman y las acercan a parecerse cada vez m&aacute;s a los hogares de la ciudad, y a los que nos dejamos caer por all&iacute; unos cuantos d&iacute;as al a&ntilde;o e intentamos disponer en esa temporada del m&aacute;ximo de confort posible en nuestras casas "del pueblo".</p><p>Y a&ntilde;o tras a&ntilde;o de repite ese desembarco de los que retornamos al lugar donde nuestros padres o abuelos nacieron, crecieron, y de donde finalmente marcharon empujados por la misma fuerza que hace que sean ahora los hombres y mujeres de otras latitudes, menos afortunados que nosotros, los que dejen esa tierra que les vio nacer en busca de una vida mejor, una mejora en su vida que ahora incluso encuentran en estos lugares que antes abandonaron nuestros mayores, y son los que de nuevo empiezan a infundirle a este pueblo un peque&ntilde;o soplo de vitalidad, bienvenidos sean.</p><p>Es solo un pedazo de tierra donde en alg&uacute;n momento de la historia algunos consideraron que era un buen lugar para establecerse, construir sus casas y refugiarse de las inclemencias del clima, y a su vez un apropiado entorno donde disponer de los recursos necesarios para subsistir, es solo eso, un espacio f&iacute;sico, pero a la vez son sentimientos, y cuando llego all&iacute; lo contemplo como una parte de mi que aun no ha querido abandonarmr, un pedazo de mi memoria que me hace querer a ese peque&ntilde;o pueblo.</p><p>Supongo que en definitiva soy solo un sentimental que ama todo aquello y a todo aquel que ha calado hondo en m&iacute;, aport&aacute;ndome recuerdos de aquellos que, aun a pesar de que analizados en perspectiva puedan parecer incluso repudiables, me producen una agradable sensaci&oacute;n al evocarlos.</p><p>Ah&iacute; est&aacute;n pues esos recuerdos, y ah&iacute; los dejar&eacute; para que de vez en cuando me asalten, y sentado con mis viejos amigos, los comentemos y hagamos unas risas, &iquest;por qu&eacute; no?</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><br /><br /><object classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,29,0" width="425" height="350"><param name="movie" value="https://www.youtube.com/v/jK6noEEMpHk" /><param name="quality" value="high" /><param name="menu" value="false" /><param name="wmode" value="" /><embed src="https://www.youtube.com/v/jK6noEEMpHk" wmode="" quality="high" menu="false" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350"></embed></object>]]></description><pubDate>Wed, 26 Sep 2007 00:45:00 +0000</pubDate></item><item><title>ASTENIA ESTIVAL</title><link>https://suleiman.blogia.com/2007/092501-astenia-estival.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2007/092501-astenia-estival.php</guid><description><![CDATA[Hace un tiempo decid&iacute; dejar mi pudor enterrado bajo cientos de metros de osad&iacute;a, y aunque no se bien de qu&eacute; manera, decid&iacute; que aquello que siempre hice solo para mi, deb&iacute;a compartirlo con algunas de las personas con las que ten&iacute;a m&aacute;s confianza. Quiz&aacute;s se a&ntilde;adi&oacute; a ese voyeurismo que siempre supone leer escritos ajenos, un cierto exhibicionismo por mi parte, no lo se, pero el caso es que de repente me encontr&eacute; mostrando algunas de las cosas que hab&iacute;a escrito -peque&ntilde;as tonter&iacute;as que sigo considerando de una calidad m&aacute;s que dudosa- cada vez a m&aacute;s personas.<p>Solo era una cuesti&oacute;n de tiempo, de ah&iacute; a empezar a plantearme crear un cuaderno donde escribir todo aquello que me pasase por la cabeza, y mostrarlo a quien quisiese perder el tiempo en leerlo era un simple paso, que me supuso m&aacute;s problemas t&eacute;cnicos que de verg&uuml;enza, pues nunca he sido precisamente un especialista en el tema del dise&ntilde;o de espacios web.</p><p>Y as&iacute; surgi&oacute; por fin este caos controlado, el cual he intentado cuidar todo lo bien que he sabido, o podido, con m&aacute;s o menos tino, y en un sinf&iacute;n de veces con la sorpresa de comprobar que hay alguien m&aacute;s ah&iacute; afuera y que adem&aacute;s al parecer hasta lo leen...</p><p>Pero con el calor lleg&oacute; la apat&iacute;a, lo siento, el verano produce en mi un cierto decaimiento, esa astenia que consigue que, a pesar de estar una buena parte del tiempo con infinitas palabras rondando en mi cabeza, conjugando frases y m&aacute;s frases y encadenando mentalmente aquello que querr&iacute;a escribir, una vez sentado cara a cara con el PC no sea capaz de hacer nada m&aacute;s que poner en marcha uno de sus juegos y distraerme viendo caer las cartas mientras completo un solitario, o m&aacute;s recientemente emparejando fichas en el Majong, dejando pasar el tiempo sin m&aacute;s. Son juegos que me producen un estado de sedaci&oacute;n magn&iacute;fico, me provocan un cierto autismo a la vez que consiguen que el paso del tiempo se haga m&aacute;s liviano.</p><p>Y despu&eacute;s cuando entro en la cama o cuando voy al volante del coche, o mientras cocino, o en los momentos m&aacute;s inoportunos, mi cabeza vuelve a generar nuevas ideas, nuevos argumentos de historias que, pienso, en alg&uacute;n momento trasladar&eacute; al ordenador, mientras me maldigo por mi desidia, o por mi mala memoria, y espero ver ese momento en que alg&uacute;n cient&iacute;fico sea capaz de crear un dispositivo "bluetooth" que una el cerebro con el ordenador personal, de tal manera que me evite ese malestar que supone encontrarme delante de la hoja en blanco del procesador de textos mientras soy incapaz de escribir una sola letra de todo lo que antes estuve confabulando en mi cerebro.</p><p>Pero bueno, el verano se acaba, y a alguno de vosotros os debo el empezar de nuevo el curso, y empezar de nuevo a actualizar esto, aun no se a qu&eacute; ritmo, nunca fui amante de los compromisos de este tipo, pero espero que no me fallen las energ&iacute;as y poder haceros part&iacute;cipes de mis cosas, no solo por aquellos de vosotros que sois capaces de perder el tiempo ley&eacute;ndolas, sino tambi&eacute;n por mi, porque en realidad me gusta escribir aunque la pereza en demasiadas ocasiones llama a mi puerta.</p><p>Gracias a tod@s los que me pegais la bronca insisti&eacute;ndome en que actualice el blog, aqu&iacute; teneis un peque&ntilde;o anticipo.</p><p>&iexcl;Un beso!</p><p>&nbsp;</p><br /><br /><embed type="application/x-shockwave-flash"  src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" allowScriptAccess="always" width="180" height="23"  bgcolor="#ECECEC"  id="radioblog_player_0"  FlashVars="id=0&filepath=http://www.radioblogclub.com/listen?u=..wLzRmb192cvc2bsJmLvlGZhJ3LldWYw9icm5SZlJnZuMnbvVGbl1WYjNXZsVGc19mcnVGb/Hace%2520Calor%2520%2520-%2520Todos%2520-%25202001%2520-%2520WAGRAM%2520MUSIC.rbs&colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#999999;playlist_text:#999999;"></embed>]]></description><pubDate>Tue, 25 Sep 2007 00:53:00 +0000</pubDate></item><item><title>EL MAR</title><link>https://suleiman.blogia.com/2007/071101-el-mar.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2007/071101-el-mar.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">Cierra los ojos y apenas nota diferencia, hoy la luna se ha emperrado en no presentarse y es una capa infinita de estrellas la que cubre el cielo e ilumina con una tenue luz la cubierta del peque&ntilde;o velero, y all&iacute; yace estirado en mitad de la noche, en medio de ese gran mar que lo atrapa todo, y envuelto en la soledad del navegante, escuchando los &uacute;nicos sonidos que llegan a sus o&iacute;dos: el lento batir de las olas contra el casco de la nave y el crujir de los maderos de &eacute;sta, mientras una apenas perceptible brisa le refresca levemente la cara, y el barco se mece con suavidad sobre ese mar tan calmo.</p><p align="justify">Son ya varios los d&iacute;as que el aire se muestra desganado, sin fuerza, y apenas atina a inflar ligeramente el velamen, y as&iacute; la nave parece pintada como en un lienzo, un peque&ntilde;o punto blanco en mitad del azul que cambia con el avance de la luz del sol; el tim&oacute;n suelto y esperando que sea el mar quien decida, que sean sus caprichosas corrientes quienes le arrastren all&aacute; donde mejor le parezca.</p><p align="justify">En realidad jam&aacute;s traz&oacute; un rumbo, si que estaban esas islas que deseaba tanto visitar antes de partir, pero la carta de navegaci&oacute;n fue variando con el mismo capricho que ahora, a medida que surcaba las aguas y se iba encontrando con espect&aacute;culos que atra&iacute;an su atenci&oacute;n, tierras que le aportaban desconocidos y sabrosos alimentos, paisajes espectaculares y un agua tan fresca que saciaba su sed durante semanas.</p><p align="justify">De esta forma, eran el viento y las mareas las que ejerc&iacute;an de gu&iacute;as y marcaban su destino, se apropiaron de &eacute;l y gobernaron la nave, mientras le aportaban desde las m&aacute;s intensas alegr&iacute;as hasta la m&aacute;s absoluta desesperaci&oacute;n, haciendo que unas veces sintiese la necesidad de danzar en cubierta demostrando su felicidad, y en otras ocasiones desease saltar por la borda, para perderse en la inmensidad del agua que le rodeaba.</p><p align="justify">Se acomod&oacute; as&iacute; a esa rutina, a dejar el tim&oacute;n a su albedr&iacute;o y no esperar sino que la nave avanzase, ora empujado por fuertes vientos que le proporcionaban una vertiginosa velocidad, ora por las volubles corrientes que la trasladaban azarosamente.</p><p align="justify">Y all&iacute; se encontraba ahora, estancado en la mitad de la nada, con la incertidumbre de si esa calma iba a ser muy duradera o por el contrario, cambiar&iacute;a en un instante y de nuevo sentir&iacute;a esa dulce sensaci&oacute;n de cerrar los ojos plantado en la proa y notar&iacute;a otra vez el aire golpeando la cara a su avance, percibiendo como el mundo se mueve y &eacute;l lo va dejando atr&aacute;s, siempre con la seguridad que con un simple golpe de mano en el tim&oacute;n podr&iacute;a cambiar el rumbo y trasladarle all&aacute; donde decidiese.</p><p align="justify">All&iacute; estirado en la penumbra, aguijoneadas sus pupilas por las titilantes estrellas, meditaba sobre si deb&iacute;a tomar de nuevo el mando y decidirse, por fin, a arrancar el motor auxiliar y escaparse de la calma chicha que le atrapaba o bien continuar, como desde hac&iacute;a tanto tiempo, dej&aacute;ndose llevar. Aunque bien mirado, fijar un rumbo no dejaba de ser una tarea a veces in&uacute;til; un golpe de mar, una ola en un d&iacute;a de tormenta, un fuerte viento en contra... &iexcl;Eran tantas las cosas que hac&iacute;an que la direcci&oacute;n decidida variase y hubiese que rehacer los c&aacute;lculos, rectificar la direcci&oacute;n y enderezar de nuevo la nave hac&iacute;a el destino deseado!</p><p align="justify">Y es que as&iacute; es nuestra vida, ese mar que pretendemos dominar, gobernando nuestro barco con mayor o menor pericia, pero que en realidad es &eacute;l quien nos sujeta, nos mueve a su albedr&iacute;o, y solo en raras ocasiones nos permite avanzar hacia donde deseamos, cambiar nuestro rumbo y dirigirnos hacia el destino que hemos trazado, pero a la vez contemplamos la fragilidad en la que nos encontramos frente a &eacute;l, pues en cualquier momento su decisi&oacute;n puede ser contraria a la nuestra, y por m&aacute;s que nos obcequemos, nos gobierna y mueve a su antojo.</p><p align="justify">Pero hay que aprovechar esas raras veces que nos permite decidir, esas extraordinarias ocasiones en las que podemos gobernar el tim&oacute;n, asirlo fuertemente y decidir cuantos grados a babor o a estribor deseamos virar, y sentirnos fuertes con nuestra resoluci&oacute;n, aunque el lugar donde lleguemos no sea el para&iacute;so que hab&iacute;amos pensado y debamos de nuevo hacernos a la mar en su b&uacute;squeda, puesto que dejarnos llevar nos puede conducir a ese punto donde la calma nos absorbe, donde esa quietud ya no nos aporta ese soplo de aire fresco en nuestra cara y todo parece detenerse y donde la bruma cae lentamente hasta apoderarse de nuestro animo, y entonces nos es m&aacute;s dif&iacute;cil volver a retomar el gobierno de la nave, aj&aacute;ndonos en la desesperaci&oacute;n, o simplemente en la desidia.</p><p align="justify">En ocasiones hay que poner en marcha ese motor auxiliar que todos los veleros llevan, y que a pesar de que pueda necesitar una puesta a punto pues el desuso lo tiene agarrotado, nos saque de esas aguas ya muertas, en donde el sol del d&iacute;a las calienta tanto que ni los peces se acercan a la superficie, ni la fr&iacute;a y oscura noche nos permite ya siquiera contemplar el espect&aacute;culo estelar, y dirigir la nave hacia otros horizontes donde encontrar ese viento que empuje nuestro barco y donde contemplar las auroras lucir en el cielo y la belleza de los delfines saltando a nuestro alrededor.</p><p align="justify">Sal&iacute; a navegar, solo espero que las corrientes y los vientos me sean favorables, y que la comodidad de dejarme llevar no impida que mi mano sea firme en el tim&oacute;n cuando decida el rumbo...</p><p align="justify">&nbsp;</p><p align="justify">&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><br /><br /><br /><embed type="application/x-shockwave-flash"  src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" allowScriptAccess="always" width="180" height="23"  bgcolor="#ECECEC"  id="radioblog_player_0"  FlashVars="id=0&filepath=http://www.radioblogclub.com/listen?u=..wLzRmb192cvc2bsJmLvlGZhJ3LhN3cl5WY2JWdsNmbhZ2Lt92YuIWdsNmbhZWYjlmbv1mL3d3d/Oye%2520mar.rbs&cover=1&crossfader=1&replay=1&colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#999999;playlist_text:#999999;"></embed>]]></description><pubDate>Wed, 11 Jul 2007 23:26:00 +0000</pubDate></item><item><title>ATASCO</title><link>https://suleiman.blogia.com/2007/062701-atasco.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2007/062701-atasco.php</guid><description><![CDATA[Salto de la cama tras una desafortunada noche en la que no he logrado conciliar bien el sue&ntilde;o, me aguijonea la cabeza el zumbido de la radio que no deja de sonar y que adem&aacute;s, hoy, lo ha hecho inusualmente tarde. &iexcl;Maldici&oacute;n! Olvid&eacute; cambiar la hora del despertador y ahora esos 30 minutos me van a pasar factura todo el d&iacute;a. Me visto sin apenas comprobar si la camisa est&aacute; suficientemente planchada o los zapatos limpios, una r&aacute;pida lavada de cara y el caf&eacute; sin calentar son los &uacute;nicos lujos que me puedo permitir hoy, mientras intento organizar mi cabeza y optimizar cada uno de mis movimientos para rentabilizar el poco tiempo de que dispongo. Me miro en el espejo y me doy los &uacute;ltimos toques con el peine sin apenas mirarme. La ducha puede esperar hasta la noche y para compensar los efluvios que emana mi cuerpo, los maquillar&eacute; con un poco de desodorante y colonia. <p>Todo un r&eacute;cord, 15 minutos y ya estoy saliendo por la puerta y entrando en el coche, mientras hago un c&aacute;lculo mental del tiempo que puedo tardar en llegar al trabajo, si todo va bien apenas llegar&eacute; tarde, cosa que odio, ya que siempre he sido un amante fiel de la puntualidad, con la que he mantenido un idilio que dura desde que tengo uso de raz&oacute;n, y a la que solo le he sido infiel en contadas ocasiones, y siempre por cuestiones ajenas totalmente a mi voluntad. Pero hoy parece que va a ser una de esas veces en las que tendr&eacute; que justificarme ante ella, pedirle de nuevo perd&oacute;n por haberle fallado, ya que parece que todo el resto del mundo se ha puesto de acuerdo en salir con sus coches a la misma hora, y las retenciones frenan mis intentos de llegar al trabajo. </p><p>&iexcl;Dita sea!, justamente hoy que van a aparecer los capitostes por la oficina.</p><p>Aprovecho las paradas en mitad de la autov&iacute;a para contemplar a los ocupantes de los coches a mi alrededor, caras de sue&ntilde;o, de ira, de impaciencia, expresiones de desespero por la tardanza...</p><p>Miro por el retrovisor a esa chica que se da sus &uacute;ltimos toques de maquillaje y me contagia haciendo que me mire en el espejo interior, para colocarme la corbata y acabar de darme los &uacute;ltimos toques con el peine. Agarrados al volante veo las personas que como yo se dirigen a su cotidianeidad, y hago c&aacute;balas sobre su vida, en funci&oacute;n del coche que conducen y la manera en que lo hacen: ese lujoso veh&iacute;culo atrapado en la retenci&oacute;n con su conductor hablando enojosamente por el tel&eacute;fono m&oacute;vil, &iquest;lo har&aacute; con su secretar&iacute;a para aplazar esa importante reuni&oacute;n a la que, sin duda, llegar&aacute; tarde? O esa furgoneta de reparto, con el jovenc&iacute;simo chofer que con cara desesperada contempla c&oacute;mo la aglomeraci&oacute;n de coches no avanza y hoy se le va a complicar el d&iacute;a, y qu&eacute; decir de esa joven pareja que aprovechan las paradas para mirarse a los ojos y darse un tierno beso mientras son contemplados y envidiados por el resto de conductores solitarios... Cada cual en su burbuja, aislados del exterior por el chasis met&aacute;lico, toda vida diferente a la vez toda vida tan igual, transitando ese camino que se repite en cada uno de nosotros, atravesando etapas desde que nacemos y que nos va acercando sin remedio a un punto de no retorno, y all&iacute;, en ese momento, nos encontramos unos cientos, quiz&aacute;s miles, atrapados en ese lugar de la carretera.</p><p>Me pregunto qu&eacute; estar&aacute;n pensando, en qu&eacute; ocuparan su mente esos conductores aburridos por la espera, y me supongo a muchos simplemente repasando aspectos banales de su vida, buscando las palabras para excusarse con su jefe por la tardanza, maldiciendo la situaci&oacute;n por perder esos preciados minutos que no disfrutar&aacute;n con la compa&ntilde;&iacute;a que les espera, o recordando los instantes previos y los brazos de los que se han desprendido para cumplir con sus obligaciones diarias.</p><p>Y entonces reclino mi cabeza aun espesa por ese despertar tan s&uacute;bito y accidentado, y empiezo a darle vueltas sobre lo que significa mi presencia all&iacute;, o m&aacute;s concretamente qu&eacute; significar&iacute;a mi ausencia. Me recreo con la idea sobre si realmente mi existencia es realmente necesaria, no con ese sentimiento suicida de querer abandonarla, por supuesto, sino con esa sensaci&oacute;n de que realmente el mundo seguir&iacute;a girando, habr&iacute;a los mismos atascos, y todo absolutamente seria igual si yo no hubiese llegado a existir, toda esa gente seguir&iacute;a teniendo sus mismas y propias historias, sus ilusiones y decepciones, alegr&iacute;as y tristezas, amar&iacute;an y odiar&iacute;an lo mismo, pero sin mi.</p><p>Pero estoy vivo, pienso entonces. </p><p>A veces la vida me pesa, y otras me recompensa con presentes que no he pedido pero que me llenan de gozo. En ciertas ocasiones me golpea y me noquea sin que parezca que pueda volver a levantar cabeza, pero en el momento en que el &aacute;rbitro parece que va a cantar el KO, me llega ese soplo de aire, ese aliento que me hace levantarme y enfrentarme de nuevo a ella sacando pecho y sin miedo, arrincon&aacute;ndola e imponiendo yo mismo las condiciones del combate, disfrutando de mi superioridad sin ensa&ntilde;arme, solo mostrando mi fuerza y escapando a sus golpes bajos.</p><p>Como la ara&ntilde;a que ha tejido su red y espera en el centro a que los descuidados insectos tropiecen en ella, pienso en todo el tejido de relaciones que se ha forjado a mi alrededor, las personas y las cosas materiales que se han ido a&ntilde;adiendo al primer hilo original, y las que accidentalmente ir&aacute;n -como esos insectos que caen en la trampa- a&ntilde;adi&eacute;ndose a mi vida, aport&aacute;ndole cada vez m&aacute;s significado, nutri&eacute;ndola y modificando la estructura original de la red, ampliando su trama y enriqueci&eacute;ndola, a veces rompiendo peque&ntilde;os trozos que deber&eacute; reparar sin demora para que no se pierda su consistencia.</p><p>Y entonces aprovecho para conectar el equipo de audio, que no se bien por qu&eacute; lo llevaba apagado, busco un compacto con m&uacute;sica alegre, que me haga contonear la cabeza, agitarla y que huyan de mi los pensamientos, buenos o malos.</p><p>Los coches empiezan a moverse delante de m&iacute;o y unos kil&oacute;metros m&aacute;s adelante tropiezo con la causa de este atasco. Los polic&iacute;as agitan los brazos instando a los conductores a que no se detengan, aunque es inevitable girar la cabeza para contemplar el fenomenal accidente, los dos coches est&aacute;n destrozados y quedan en el asfalto los restos quemados de caucho, y manchas que intuyo de aceite de motor ahora tapadas con serraduras. El accidente ha debido pasar hace unos 30 minutos.</p><p>Y agradezco haberme olvidado de modificar la hora de mi despertador...</p>]]></description><pubDate>Wed, 27 Jun 2007 00:31:00 +0000</pubDate></item><item><title>AFRICA</title><link>https://suleiman.blogia.com/2007/061901-africa.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2007/061901-africa.php</guid><description><![CDATA[<p>Rescato y redescubro m&uacute;sicos que hace tiempo escuch&eacute; y que no se bien por qu&eacute;, estos d&iacute;as sus nombres de repente me han venido a la cabeza; y aprovechando la maravilla que supone estar en un pa&iacute;s "desarrollado" y mi conexi&oacute;n de banda ancha de Internet, me permite descargarme temas y visionar videos suyos que ni siquiera sab&iacute;a que exist&iacute;an, recojo para mi discograf&iacute;a particular autores africanos, como Salif Keitia, Toumane Diabate, Papa Wemba, Miriam Makeba, Ismael Lo...</p><p>De este &uacute;ltimo, dice su biograf&iacute;a que con 15 a&ntilde;os se present&oacute; en su N&iacute;ger natal a un concurso con una guitarra hecha por &eacute;l mismo con hilo de pescar y un trozo de madera, y una arm&oacute;nica, cosa que le vali&oacute; el apelativo de "hombre orquesta", pero su voz... aunque yo no soy un gran entendido en m&uacute;sica, si que reconozco cuando algo me emociona, y la m&uacute;sica de &eacute;ste autor y su voz as&iacute; lo hace. </p><p>A veces, lo m&aacute;s sencillo es lo que m&aacute;s satisface, una simple caricia en la cara, el mero calor de unos labios que al juntarse con los tuyos llenan de sabor toda tu boca, un humilde abrazo que te traspasa esa energ&iacute;a que te falta, esa palabra dicha sin altisonancias que te reconforta... </p><p>As&iacute;, la sencillez de esa m&uacute;sica penetra en mis o&iacute;dos, me transporta a paisajes que por desgracia no he tenido ocasi&oacute;n de contemplar salvo en reportajes televisados, y me acerca a personas como nosotros (de hecho, &iquest;quienes somos nosotros y quienes ellos sino los mismos?) que viven y mueren, disfrutan y sufren, aman y odian... </p><p>Hace escasamente dos siglos, &iexcl;&uacute;nicamente 200 a&ntilde;os! Las pateras surcaban los mares de una manera legal, en forma de grandes naves con sus bodegas repletas de esas almas que, esclavizadas, ayudaron a levantar la econom&iacute;a del todopoderoso pa&iacute;s que ahora pretende darnos lecciones de libertad. </p><p>Y de su tristeza, del desconsuelo vivido por el abandono forzoso de su tierra, del sufrimiento de una vida sin valor por ser un mero objeto de cambio, de la miseria en la que se vieron obligados a sobrevivir, surgieron sus cantos espirituales que m&aacute;s tarde, con esa capacidad que tiene la m&uacute;sica de no atarse a ning&uacute;n sitio, de mezclarse, combinarse y formar los m&aacute;s fabulosos c&oacute;cteles, acabaron convirti&eacute;ndose en m&uacute;ltiples estilos con los que todav&iacute;a disfrutamos.</p><p>Y hoy la m&uacute;sica, de nuevo, me transporta a ese continente al que tanto debemos, del que tantos recursos nos beneficiamos, y al que tan pocos destinamos. Despu&eacute;s de tantos siglos recogiendo los frutos de sus tierras, manteni&eacute;ndolos d&eacute;biles y divididos para que as&iacute; nos sea m&aacute;s f&aacute;cil y barato hacerlo, vendi&eacute;ndoles las armas con las que ba&ntilde;an de sangre su territorio, mientras de sus minas ellos mismos se encargan de extraer por un jornal miserable esos diamantes que lucir&aacute;n las damas de la alta sociedad, o talando sus nobles maderas que adornar&aacute;n el despacho de ese mismo ministerio que promulgar&aacute; las leyes que, adem&aacute;s, querr&aacute;n evitar que escapen a la crueldad del hambre, las enfermedades y la guerra.</p><p>Pero ellos continuar&aacute;n intent&aacute;ndolo, se embarcar&aacute;n en esas peque&ntilde;as embarcaciones que ahora sustituyen a los galeones de esclavos, hacinados en ellas con la &uacute;nica ilusi&oacute;n de llegar a un mundo que les hemos vendido como la panacea, y del que aspiran formar parte simplemente para poder vivir con dignidad, o m&aacute;s bien con los recursos que les permitan hacerlo sin penurias -pues la dignidad no es un bien que pague con dinero- y que sus familias, all&iacute; donde las dejaron, puedan tambi&eacute;n subsistir, que no les falte el alimento ni las medicinas que les sanen, que no les falte la vida que merecen.</p><p>Pero, por favor, que eso no venga de la mano de la caridad, no es caridad lo que se necesita, es justicia, esa justicia que ya hace tiempo se viene reclamando de la mano de algo tan insignificante como una m&iacute;sera parte del PIB de aquellos pa&iacute;ses que nos consideramos "ricos", de esta sociedad que permite que siga siendo rica a costa de su pobreza y que, cuando les ve llegar, cuando se cruza con ellos en sus calles, gira la cabeza para desentenderse de sus problemas, en un gesto como el del ni&ntilde;o peque&ntilde;o que cuando se tapa la cara cree haber desaparecido. &iexcl;Bendita hipocres&iacute;a!</p><p>Y hoy, su m&uacute;sica, nuestra m&uacute;sica, LA MUSICA, se convierte en algo m&aacute;s, es la rabia, la impotencia, el deseo, la emoci&oacute;n, la esperanza, es punto de encuentro y es reflexi&oacute;n, hoy su m&uacute;sica me ha acercado a esa tierra, y por eso le estoy agradecido.</p><p>&nbsp;</p><br /><br /><object width="425" height="350"><param name="movie" value="https://www.youtube.com/v/4QK-WYtQxVA"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="https://www.youtube.com/v/4QK-WYtQxVA" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object>]]></description><pubDate>Tue, 19 Jun 2007 01:01:00 +0000</pubDate></item><item><title>MICRORELATO 3</title><link>https://suleiman.blogia.com/2007/050301-microrelato-3.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2007/050301-microrelato-3.php</guid><description><![CDATA[<p>Primero fueron peque&ntilde;as exclamaciones que, sin darse cuenta, profer&iacute;a en determinadas ocasiones, como por ejemplo, cuando alguna cosa le llamaba la atenci&oacute;n y soltaba un "&iexcl;vaya tela!", o ante una faena bien realizada se dec&iacute;a en voz alta: "si es que soy la leche". </p><p>Pero poco a poco sus frases se fueron haciendo m&aacute;s complejas, y empez&oacute; a introducir razonamientos, y a discutir con&nbsp;pasi&oacute;n&nbsp;sus propias afirmaciones. </p><p align="justify">Y as&iacute;, un buen d&iacute;a cay&oacute; en la cuenta de que, en la intimidad del hogar, hablaba en voz alta para si mismo. </p><p align="justify">Ese d&iacute;a se percat&oacute; de que su realidad ten&iacute;a un nombre: Soledad.</p><br />]]></description><pubDate>Thu, 03 May 2007 00:02:00 +0000</pubDate></item><item><title>LA PUERTA</title><link>https://suleiman.blogia.com/2007/042101-la-puerta.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2007/042101-la-puerta.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">Los goznes estaban trabados y los dientes de la cerradura, muy probablemente cubiertos de or&iacute;n, no permit&iacute;an el giro de la llave, de manera que todo parec&iacute;a haberse conjurado para que aquella puerta permaneciese cerrada, encajada casi herm&eacute;ticamente en su marco. Solo ocasionalmente ligeros hilillos de luz, apenas perceptibles, se filtraban entre la puerta y el suelo y a trav&eacute;s del agujero de la cerradura, apenas lo justo para que su tenue claridad iluminase la estancia confiri&eacute;ndole un aspecto sombr&iacute;o y desangelado, y aun as&iacute; suficiente para poder moverse dentro de ella sin tropezar, aunque siempre con todos los movimientos previamente ensayados de antemano. Era la luz que, otrora, hab&iacute;a dado a la sala lo mejor de sus d&iacute;as, acogiendo en su interior a los invitados m&aacute;s alegres, cuyo alborozo pod&iacute;a apreciarse e incluso disfrutarse desde el exterior de la sala. </span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">En cambio, ahora, solo los &aacute;caros y las peque&ntilde;as motas de polvo parec&iacute;an danzar y ser felices dentro de esa fina l&iacute;nea luminosa que, de tanto en cuando, atravesaba toda la habitaci&oacute;n partiendo desde la cerradura.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">Los bulliciosos ruidos que antes atronaban en la sala, el torrente de carcajadas, que se deslizaba velozmente y que algunas veces, de tan intensos, asemejaban el rugir del agua al colisionar en las rocas bajo una cascada, hab&iacute;an tambi&eacute;n desaparecido. Y la gruesa puerta aislaba los sonidos que proven&iacute;an del otro lado, convirti&eacute;ndolos en imperceptibles murmullos, ecos que sonaban, ahora, demasiado lejanos.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">Solo ocurr&iacute;a de vez en cuando, y ya &uacute;ltimamente con menos frecuencia, que parec&iacute;an distinguirse en el exterior con cierta claridad los sonidos de risas y alegres discusiones, semejantes a los que otras veces hab&iacute;an llenado la sala, y que se acercaban a la puerta, a la vez que la claridad que se filtraba aumentaba de intensidad. Pero m&aacute;s tarde volv&iacute;an a alejarse, y todo retornaba de nuevo al silencio y la penumbra.</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana"></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">Hubo cierta ocasi&oacute;n, cuando hac&iacute;a ya mucho tiempo desde la &uacute;ltima vez que la puerta hab&iacute;a permanecido abierta, que el sonido de risas, la agitaci&oacute;n de alegres palabras y los gritos de j&uacute;bilo, llegaron a traspasar la gruesa madera de la puerta, pareciendo hacerse incluso inteligibles desde dentro. El rayo de luz, entonces, se torn&oacute; tan intenso que, esta vez, las briznas de polvo que danzaban en su interior se agitaron en un baile fren&eacute;tico, queriendo abandonar la prisi&oacute;n que supon&iacute;a permanecer en ese tubo brillante, y a pesar de la aun d&eacute;bil iluminaci&oacute;n, el mobiliario de la sala volvi&oacute; a quedar visible, se pod&iacute;a incluso pasear por ella con precauci&oacute;n, pero sin la necesidad de guiarse por los movimientos mec&aacute;nicos a los que se estaba antes obligado. </span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">Resonaron golpes en la puerta, intentos de apertura que, en vano, trataban de empujarla. La luz que entraba por la cerradura se apag&oacute; por un instante, aunque no totalmente, en un f&uacute;til intento de hacer girar una llave que, aunque quiz&aacute;s parecida, no eran sus dientes los que encajaban, y aunque as&iacute; fuese, quien sabe si el &oacute;xido hubiese permitido que girase el pestillo. Y as&iacute;, tras unos cuantos intentos nulos, todo regres&oacute; a la situaci&oacute;n anterior, de nuevo el silencio, de nuevo la penumbra, de nuevo la espera&hellip;</span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana"></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">Pero una puerta siempre puede ser abierta, a veces con la pericia del cerrajero o la destreza del ladr&oacute;n, otras, con el paso del tiempo, la humedad, el calor, u otros elementos que pueden desgastarla y desencajarla de su marco; con la fuerza de quien, ya desesperado, le da un fuerte y rabioso empuj&oacute;n o encuentra la palanca con la que sacarla del quicio. Y puede ocurrir que alguien encuentre una llave y, emulando la gesta de Arturo al desprender Exc&aacute;libur de su roca, tenga la magia que consiga que la cerradura gire sin problemas, y que esa misma magia haga de nuevo entrar todo lo que se arrastr&oacute; al exterior en un arrebato de desenga&ntilde;o. </span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">El tiempo no ceja en su empe&ntilde;o, avanza inexorable, y aunque la puerta sigue ah&iacute;, parece haberse deteriorado con su paso. Adem&aacute;s, ahora los golpes parecen sucederse cada vez con m&aacute;s frecuencia, la claridad que t&iacute;midamente ilumina la habitaci&oacute;n es cada vez m&aacute;s permanente e intensa, y los sonidos m&aacute;s n&iacute;tidos, hasta las voces que se escuchan al otro lado parecen en estos momentos tener alg&uacute;n sentido, y aunque la puerta parece querer resistirse a ser abierta, quiz&aacute;s muy pronto permitir&aacute; otra vez el tr&aacute;nsito. Tal vez de nuevo entren a tropel los invitados, sus risas o sus llantos y su compa&ntilde;&iacute;a, y regrese la claridad que me permita contemplar sus caras. </span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana"></span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">Y si todo ello ocurre, que la puerta pase a ser, mientras permanezca abierta, una simple parte del decorado, un mueble m&aacute;s. Esta vez, si as&iacute; sucede, habr&aacute; que ponerle una falca cuando se abra, no sea que, como la otra vez, una desgraciada corriente de aire la cierre.</span></p><br /><br /><embed type="application/x-shockwave-flash"  src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" allowScriptAccess="always" width="180" height="23"  bgcolor="#ECECEC"  id="radioblog_player_0"  FlashVars="id=0&filepath=http%3A%2F%2Fpalskate.proskateur.free.fr%2FRadioBlog%2Fsounds%2FThe%20Doors%20-%20Break%20on%20Through%20to%20the%20Other%20Side.mp3.rbs&colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#999999;playlist_text:#999999;"></embed>]]></description><pubDate>Sat, 21 Apr 2007 18:17:00 +0000</pubDate></item><item><title>DESLIZANDOME</title><link>https://suleiman.blogia.com/2007/041001-deslizandome.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2007/041001-deslizandome.php</guid><description><![CDATA[<p>Me deposit&eacute; en su frente con suavidad, y lentamente empec&eacute; a deslizarme, primero bajando hacia su ojo derecho, que al notarme se cerr&oacute; con delicadeza,&nbsp;permiti&eacute;ndome el&nbsp;camino hacia su ment&oacute;n, el cual acarici&eacute; a mi paso, y dej&aacute;ndome llevar por la gravedad, mi siguiente etapa fue su cuello, cuya piel se eriz&oacute; a mi paso y lo recorr&iacute; perezosamente, comprendiendo el placer que le causaba. </p><p>Siempre descendiendo, llegu&eacute; a su pecho, que voluptuoso parec&iacute;a querer detener mi avance, as&iacute; que desvi&eacute; mi camino entre sus dos senos, para continuar con mi paseo, ahora ya resbalando por su barriga, entreteni&eacute;ndome en su ombligo, que de un respingo me oblig&oacute; a continuar el tr&aacute;nsito, por lo que segu&iacute; bajando, y dejando a un lado su vello p&uacute;bico, roc&eacute; su ingle para pasar a la parte interior de su muslo y as&iacute;, avanzando, llegu&eacute; a la parte interior de su rodilla.</p><p>Sin separarme en ning&uacute;n momento de su piel mi trayecto sigui&oacute; por su pantorrilla, desde donde mir&eacute; hacia arriba, contemplando el recorrido efectuado, y las curvas que poco antes hab&iacute;a acariciado, mientras hab&iacute;a ido dejando un rastro a mi paso que hab&iacute;a pasado a formar parte de estas, a la vez que durante mi descenso yo me hab&iacute;a ido nutriendo de su piel.</p><p>As&iacute; llegu&eacute; a su tal&oacute;n, para m&aacute;s tarde caer al piso de la ducha, donde me junt&eacute; con otras muchas, rezagadas como yo, que nos hab&iacute;amos entretenido repasando ese cuerpo que retozaba bajo el surtidor, arriesg&aacute;ndonos a desaparecer absorbidas por los poros cut&aacute;neos, o simplemente evaporadas. Despu&eacute;s de habernos desprendido del chorro que nos manten&iacute;a unidas para m&aacute;s tarde descender por separado, hab&iacute;amos visto como algunas compa&ntilde;eras, desmenuzadas por la ca&iacute;da, fueron en parte absorbidas por su dermis, dejando el excedente en su superficie, el cual nos iba proporcionando la fortaleza necesaria para continuar, mientras otras por seguridad o por la suerte de juntarse en los pliegues de la piel formando c&aacute;lidos r&iacute;os, nunca abandonaron el grupo y se arrastraron en tropel directa y r&aacute;pidamente hacia el suelo. </p><p>Me pod&iacute;a considerar afortunada, y aunque quiz&aacute;s se hab&iacute;a producido accidentalmente, habi&eacute;ndome separado del grupo hab&iacute;a logrado conocer rincones de ese cuerpo que de otra manera apenas hubiese intuido, mi viaje me hab&iacute;a enriquecido, durante el lento descenso me aliment&eacute; de las min&uacute;sculas part&iacute;culas de su piel, y a la vez que dejaba en el mi impronta, en una simbiosis perfecta, ahora en mi interior esas impurezas fortalec&iacute;an mi estructura, d&aacute;ndome matices hasta entonces desconocidos que me diferenciaban del resto. </p><p>Pero el remolino del sumidero me arrastr&oacute;, y ahora ya diluida en la masa, soportando encima la espuma de un arom&aacute;tico jab&oacute;n, solo me quedaba dejarme empujar, ca&ntilde;er&iacute;a abajo, a esperar mi destino, desembocando en alg&uacute;n r&iacute;o, o en el mar, tras mi paso por s&oacute;rdidos t&uacute;neles, hasta que un buen d&iacute;a, el caluroso sol descompusiese mi estructura en miles de ligeras part&iacute;culas, torn&aacute;ndome gaseosa, y me levantase hacia lo alto para, al fin, dejarme caer de nuevo y emprender otra vez mi viaje...</p><p>Y qu&eacute; le voy a hacer, solo soy una simple gota de agua.</p>]]></description><pubDate>Tue, 10 Apr 2007 00:41:00 +0000</pubDate></item><item><title>MICRORELATO 2</title><link>https://suleiman.blogia.com/2007/040401-microrelato-2.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2007/040401-microrelato-2.php</guid><description><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoNormal"><span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">Al final el hilo no resisti&oacute;, y a pesar de todo el cuidado puesto en que no cayese, la espada se descolg&oacute;, atraves&aacute;ndome el cr&aacute;neo&nbsp;y llegando a&nbsp;incrustarse en el coraz&oacute;n.</span></p><a href="/"></a><br /><br /><br /><br /><embed type="application/x-shockwave-flash"  src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" allowScriptAccess="always" width="180" height="23"  bgcolor="#ECECEC"  id="radioblog_player_0"  FlashVars="id=0&filepath=http%3A%2F%2Fbrascassband.fremen.info%2FradioBCB%2Fradio.blog%2Fsounds%2F06%20-%20Sword%20Of%20Damocles.rbs&colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#999999;playlist_text:#999999;"></embed>]]></description><pubDate>Wed, 04 Apr 2007 23:05:00 +0000</pubDate></item><item><title>MICRORELATO</title><link>https://suleiman.blogia.com/2007/040301-microrelato.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2007/040301-microrelato.php</guid><description><![CDATA[<span style="font-size: 11pt; font-family: Verdana">Quise enga&ntilde;ar al destino, y sin girar&nbsp;la cara mir&eacute; a mi espalda a trav&eacute;s de un espejo&hellip; Pero ya no estaba. </span>]]></description><pubDate>Tue, 03 Apr 2007 01:00:00 +0000</pubDate></item><item><title>RELOJ</title><link>https://suleiman.blogia.com/2007/040101-reloj.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2007/040101-reloj.php</guid><description><![CDATA[&nbsp; <p align="right">"Nuestras horas son minutos</p><p align="right">cuando esperamos saber,</p><p align="right">y siglos cuando sabemos</p><p align="right">lo que se puede aprender."</p><p align="right">Antonio Machado</p><p align="right">&nbsp;</p><p>Desde que era un ni&ntilde;o me fascinan los relojes de arena, recuerdo las visitas a casa de unos amigos de mis padres que pose&iacute;an uno, no de aquellos peque&ntilde;os enganchados a un baldos&iacute;n a modo de souvenir "recuerdo de Almer&iacute;a". Este era uno enorme, o por lo menos as&iacute; se me antojaba al sujetarlo entre mis entonces todav&iacute;a peque&ntilde;as manos, mientras mi madre me advert&iacute;a: "deja eso quieto, que lo vas a romper" y su amiga restaba importancia y consent&iacute;a que lo manipulase, eso si, sin dejar de clavar su mirada de reojo. "Una hora", me dec&iacute;a. "Cuando caiga el &uacute;ltimo grano de arena habr&aacute; pasado una hora". Y con mis ojos como platos me quedaba all&iacute;, totalmente absorto contemplando como se iba formando una monta&ntilde;a en la parte inferior del reloj bajo el hilillo de arena que descend&iacute;a desde lo que, para mi, se me antojaba un desierto en la parte superior, e imaginaba &eacute;ste mientras era atravesado por una caravana de tuaregs, montados en sus camellos, y yo les gritaba: "&iexcl;Cuidado, hay un remolino que os absorber&aacute;!".</p><p>La merienda me esperaba en la mesa, y a pesar de la insistencia de mi madre en que me sentase bien e hiciese el favor de no moverme de la silla, no pod&iacute;a dejar de pensar en lo que estar&iacute;a ocurriendo en mi particular Sahara, y en la gran duna que se estaba formando a sus expensas, as&iacute; que intentaba levantarme a cada momento para comprobarlo, o preguntando, con aquella insistencia t&iacute;pica de los ni&ntilde;os, cuanto tiempo hab&iacute;a pasado.</p><p>Los momentos m&aacute;s interesantes eran cuando se acercaba el final, cuando el desierto no era m&aacute;s que una peque&ntilde;a cucharadita de arena, mientras que la monta&ntilde;a se hab&iacute;a hecho enorme. Entonces el tiempo parec&iacute;a acelerarse, los granos de arena se colaban con mucha m&aacute;s rapidez por el peque&ntilde;o agujero que separaba las dos partes del reloj. En esos instantes no pod&iacute;a dejar de observar aquello que tanto me hipnotizaba, clavaba los codos en el aparador donde estaba el reloj, e intentaba cronometrar el tiempo que faltaba, mirando como la arena ca&iacute;a en un continuo hilo y despu&eacute;s rodaba monta&ntilde;a abajo, formando un cono perfecto.</p><p>Aun hoy es una imagen que me cautiva, ya no hay tuaregs atravesando desiertos, ni monta&ntilde;as form&aacute;ndose en su base, en realidad, me asaltan sentimientos contradictorios cuando veo pasar de un lado a otro su arena. No es nuevo decir lo que esa imagen ha simbolizado a lo largo del tiempo, el devenir de la vida, el paso constante por ella, de la plenitud en su parte superior, al vac&iacute;o y la muerte cuando esta se agota. No, no son esos los sentimientos que me contrar&iacute;an, siempre he cre&iacute;do justamente eso, que la vida es un constante tr&aacute;nsito hacia un punto concreto, algo inevitable. </p><p>El reloj siempre mantiene la misma cantidad de arena, y solo depende de la mano que lo hace voltearse que esta pase de un lado a otro. Es justamente eso lo que me desazona. Completamos etapas y dejamos un vac&iacute;o para llenar nuevas, pero necesitamos la mano que gire el reloj para que &eacute;ste vac&iacute;o se vuelva a llenar con el poso de lo que ya antes vivimos. </p><p>Me preocupa ciertamente que falle esa mano que debe voltear el reloj para que se produzca de nuevo ese devenir de experiencias, para que se llene otra vez ese espacio ahora desocupado de lo que tanto antes llenaba, me intranquiliza pensar que, harta ya de ver el tr&aacute;nsito de la arena, esa mano deje de hacerlo, y deba esperar que la visita de un ni&ntilde;o le de nuevamente vida al reloj, o que decida dejarlo tumbado, con la mitad de la arena en cada bulbo, con el convencimiento de que el tiempo as&iacute; queda equilibrado, y con la decisi&oacute;n de que nada cambie pues ya est&aacute; bien lo entregado y lo recibido, y as&iacute; quede eternamente, sin ese necesario intercambio que llena la vida de sentido. </p><p>Necesito creer que siempre tendr&eacute; esa mano, mi mano, a punto para darle la vuelta al reloj, y as&iacute; abrir mis ojos como platos viendo como baja la arena, fascin&aacute;ndome de nuevo con ese m&aacute;gico espect&aacute;culo.</p><p>&nbsp;</p><p align="center">Llorar&eacute;,</p><p align="center">&nbsp;y mis l&aacute;grimas fundir&aacute;n la arena bajo mis pies</p><p align="center">mis pasos se har&aacute;n pesados sobre el lodo,</p><p align="center">y caminar&eacute; entonces despacio, </p><p align="center">borrado el camino, desorientado.</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">Esperar&eacute; con el tiempo un nuevo d&iacute;a, </p><p align="center">confiar&eacute; que un c&aacute;lido amanecer, </p><p align="center">que un d&iacute;a soleado, </p><p align="center">evapore esas l&aacute;grimas</p><p align="center">y que el rastro de su fluir</p><p align="center">haya abierto una nueva senda.</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">Y otra vez, </p><p align="center">mis pasos firmes la seguir&aacute;n,</p><p align="center">y pasar&aacute;n las estaciones,</p><p align="center">sus lunas nuevas, cuartos, llenas...</p><p align="center">en continuo tr&aacute;nsito,</p><p align="center">hasta de nuevo extraviarme </p><p align="center">perdi&eacute;ndome en extra&ntilde;os vericuetos, </p><p align="center">y entonces...</p><p align="center">&nbsp;</p><p align="center">Llorar&eacute;,</p><p align="center">y mis l&aacute;grimas fundir&aacute;n la arena bajo mis pies</p><p align="center">mis pasos se har&aacute;n pesados sobre el lodo,</p><p align="center">y caminar&eacute; entonces despacio, </p><p align="center">borrado el camino, desorientado.</p><p align="center">&nbsp;</p><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><embed type="application/x-shockwave-flash"  src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" allowScriptAccess="always" width="180" height="23"  bgcolor="#ECECEC"  id="radioblog_player_0"  FlashVars="id=0&filepath=http%3A%2F%2Fp.ferric.free.fr%2Fsite%2Fradio.musique%2Fsounds%2FBILL%20HALEY%20-%20ROCK%20AROUND%20THE%20CLOCK.rbs&colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#999999;playlist_text:#999999;"></embed>]]></description><pubDate>Sun, 01 Apr 2007 20:24:00 +0000</pubDate></item><item><title>ESPERA</title><link>https://suleiman.blogia.com/2007/033001-espera.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2007/033001-espera.php</guid><description><![CDATA[&nbsp;Mantengo la sonrisa en mi cara mientras me dirijo a la enfermera y le entrego los papeles preceptivos para que proceda con la cura. Ella me mira, con rostro inexpresivo, seguramente hoy debe haber sido un d&iacute;a como tantos para ella, hastiada como debe estar de poner inyecciones, de hacer curas, y de todos los trabajos administrativos que conlleva, solo atina a decirme un escueto "hola", para acto seguido clavar sus ojos en el ordenador y comenzar a teclear mientras mira de reojo mi tarjeta sanitaria. <p>"T&uacute;mbate ah&iacute;", dice mientras se levanta y se dirige a la mesilla donde le veo coloc&aacute;ndose sus guantes. Y all&iacute; que voy, a la camilla, recostado de medio lado y con los pantalones y calzoncillos bajados, mientras mi vista se pierde entre la papelera situada al lado de la camilla, la pared y la puerta, y pienso en la impresi&oacute;n que se llevar&iacute;a cualquiera que abriese &eacute;sta y me encontrase en tal tesitura...</p><p>Y con movimientos que yo dir&iacute;a casi mec&aacute;nicos, la enfermera empieza separ&aacute;ndome las nalgas, noto el calor de sus manos a trav&eacute;s del l&aacute;tex de los guantes, no es especialmente bonita, ni en esos momentos tengo el cuerpo para muchas alegr&iacute;as, pero debo reconocer que un peque&ntilde;o escalofr&iacute;o recorre mi espalda cuando esto ocurre. </p><p>Digo un par de palabras simp&aacute;ticas para aliviar un poco la tensi&oacute;n, la m&iacute;a por supuesto, ya que la enfermera a&uacute;n permanece impasible, y sigue con su trabajo, como buena profesional. Esta vez me responde con cierta amabilidad, me comenta lo bien que se est&aacute; cerrando el corte por donde se dren&oacute; el molesto quiste. Y hasta noto un peque&ntilde;o detalle de empat&iacute;a, cuando dice entender lo molesto que debe ser. "Bien", pienso, "mejor as&iacute;, si ella est&aacute; relajada no ser&aacute; brusca, y el mal ser&aacute; menor, no como el desgraciado que el otro d&iacute;a me sac&oacute; hasta las l&aacute;grimas."</p><p>Recuerdo la sala de espera tendido en la camilla, y&nbsp;en ella las madres con sus hijos, algunos bebes y otros que ya corretean arriba y abajo despreocupados, adolescentes acompa&ntilde;ados de sus novias, o de sus padres con cara compungida o dolorida, gente de mediana edad en cuyo rostro se refleja el dolor de alguna enfermedad que aunque quiz&aacute;s no grave si molesta, ancianos que se sientan estoicamente, con sus caras cansinas y resignadas, esperando y comentando con otros ancianos sus dolencias, compartiendo s&iacute;ntomas como si ello fuese una forma de aligerarlas.</p><p>Reflexiono sobre lo poco que somos en realidad, una masa de carne, huesos y v&iacute;sceras sujetos a los avatares ambientales que nos ir&aacute;n degradando y conduciendo hacia un inevitable final. No lo contemplo como algo negativo, que nadie me malinterprete, pero en realidad somos simplemente eso, por mucho que nos resistamos y por muchas vueltas que le demos. La diferencia con cualquier objeto inanimado es nuestra capacidad de darnos cuenta de ello, de hacernos c&aacute;balas sobre el pasado, el presente y el futuro, es nuestra habilidad para lanzar hip&oacute;tesis de cosas que no existen y que puede que no existan nunca, de experimentar sensaciones que, con toda seguridad, tienen una base biol&oacute;gica y que sin embargo aceptamos se trata de sentimientos &uacute;nicos.</p><p>Veo como esa madre, a pesar del largo rato de espera, sonr&iacute;e y besa al beb&eacute; que mantiene en brazos antes de entrar en la consulta, como esa pareja siguen all&iacute;&nbsp; sentados, ella cara enfermiza, con su cabeza apoyada en los hombros de &eacute;l, que la mira con ternura. Contemplo, en definitiva peque&ntilde;as escenas cargadas de esos sentimientos que nos hacen, precisamente ser lo que somos, y sin los cuales nuestro sentido en este mundo ser&iacute;a el mismo que el de la camilla donde tras la espera me he tendido ofreciendo mis nalgas a la enfermera para que proceda a la cura...</p><p>&nbsp;</p><br /><br />]]></description><pubDate>Fri, 30 Mar 2007 00:58:00 +0000</pubDate></item><item><title>SLOW MARCHING BAND</title><link>https://suleiman.blogia.com/2007/031801-slow-marching-band.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2007/031801-slow-marching-band.php</guid><description><![CDATA[<p align="right">Walk on slowly </p><p align="right">don&#39;t look behind you.</p><p align="right">Don&#39;t say goodbye, love. </p><p align="right">I won&#39;t remind you.</p><p align="right">Walk on slowly </p><p align="right">don&#39;t look behind you.</p><p align="right">Don&#39;t say goodbye, love. </p><p align="right">I won&#39;t remind you.</p><p align="right">Jethro Tull (Slow marching band)</p><p>Esta canci&oacute;n siempre me ha producido una mezcla de emociones dispares, por una parte la m&uacute;sica invade suavemente mis o&iacute;dos, me incita a cerrar los ojos y trasladarme lejos, muy lejos del lugar donde la est&eacute; escuchando (mala cosa si en ese momento estoy conduciendo, claro). Por otra parte su estribillo me pide que lo cante, a grito pelado si hace falta, mientras en mi pecho se hace un nudo y la melancol&iacute;a invade mi mente. "camina despacio, no mires atr&aacute;s, no digas adi&oacute;s, amor, no te recordar&eacute;..." </p><p>Toda una despedida, una tierna manera de decir adi&oacute;s.</p><p>Sonaba esta canci&oacute;n en mi cabeza, cantaba su estribillo mientras recordaba taciturno el sue&ntilde;o de la noche anterior, cuando estirando mis brazos la luna llena quedaba a mi alcance, y mis manos se introduc&iacute;an suavemente en su blanca luz, rejuveneci&eacute;ndolas, desaparec&iacute;an los rastros de la edad en ellas, y el hormigueo de esa fuente de juventud se trasladaba al resto de mi cuerpo, que por momentos se transformaba en el de un joven despreocupado, y la alegr&iacute;a rebosaba en mi mente. No hab&iacute;a m&aacute;s, en realidad solo la luz que desprend&iacute;a y que en ese momento &uacute;nicamente yo alcanzaba a recoger, me produc&iacute;a tal bienestar que el mundo desaparec&iacute;a bajo mis pies, el nexo que me un&iacute;a a la Tierra se hab&iacute;a esfumado, y todo lo material dejaba de existir. Nos acompa&ntilde;aba el ritmo de esa canci&oacute;n, mientras empapado de la luz dejaba que mi cuerpo se contonease suavemente, y el tiempo, como en los cuadros dalinianos se iba deshaciendo all&aacute; abajo...</p><p>Pero despert&eacute;, con la cabeza d&aacute;ndome aun vueltas por el baile, sin apenas discernir si lo so&ntilde;ado era lo real o el sue&ntilde;o empezaba entonces, y sal&iacute; al jard&iacute;n. El d&iacute;a ya hab&iacute;a levantado, pero all&aacute; arriba una circunferencia blanca me gui&ntilde;aba sus ojos, y estir&eacute; mis brazos, mas no la alcanzaban. </p><p>Mir&eacute; mis manos, y en el espejo mi cara, algunas de mis arrugas parec&iacute;an haber desaparecido.</p><p>El sue&ntilde;o se repet&iacute;a d&iacute;a tras d&iacute;a, y a la ma&ntilde;ana siguiente ah&iacute; estaba ella, y con ella la maldita gravedad que evitaba hacerla accesible.</p><p>Llevo d&iacute;as que no duermo por no so&ntilde;ar, o que no me despierto por no dejar de hacerlo, no se... Quiz&aacute;s alg&uacute;n d&iacute;a el estribillo de esa canci&oacute;n me haga entrar completamente en un estado de permanente vigilia, pero entretanto ah&iacute; est&aacute;, resplandeciente en mitad de la noche y mortecina en el d&iacute;a, pero siempre con esa luz que me atrapa e hipnotiza.</p>]]></description><pubDate>Sun, 18 Mar 2007 02:22:00 +0000</pubDate></item><item><title>Cruzando el rio</title><link>https://suleiman.blogia.com/2007/022801-cruzando-el-rio.php</link><guid isPermaLink="true">https://suleiman.blogia.com/2007/022801-cruzando-el-rio.php</guid><description><![CDATA[&nbsp; <p align="right"><strong>El amor es una</strong> bell&iacute;sima <strong>flor</strong>, pero hay que tener <strong>el</strong> coraje de ir a recogerla al borde de un precipicio." <strong>...</strong></p><p align="right"><strong>Stendhal</strong></p><p>&nbsp;</p><p>Charles Blondin, cruz&oacute; en 1859 las cataratas del Ni&aacute;gara, caminando 335 metros sobre una cuerda, el ensordecedor rugido del agua 50 metros m&aacute;s abajo, con sus fauces abiertas y amenazantes, dispuestas a engullir a todo aquel imprudente que bien accidentalmente o bien con la consciencia del suicida, osase caer en sus dominios.</p><p>Me interes&oacute; la idea de pensar&nbsp;como un espectador, fascinado por el montaje, sufriendo en mis carnes el riesgo ajeno, y sin embargo con la seguridad de quien lo&nbsp; observa desde la distancia. Pero me sedujo m&aacute;s la&nbsp;fantas&iacute;a de pensar qu&eacute; pasa por la cabeza de personas como Blondin y por momentos quise imaginarme en su lugar, en el extremo de la cuerda floja, observando a lo lejos el final de &eacute;sta y concentrado en cada uno de los movimientos que deb&iacute;a hacer para concluir su gesta. </p><p>Doy mi primer paso, y a partir de ese momento no hay vuelta atr&aacute;s, demasiado en juego y no debo dejarme vencer por las dudas aun a pesar de mi indecisi&oacute;n inicial, ya que he decidido afrontar este reto, mi reto, al margen de todo el p&uacute;blico que se agolpa esperando que comience el espect&aacute;culo, algunos con la intenci&oacute;n de vivir parte de mis emociones, otros con el deseo morboso de verme caer. Camino lentamente por el cable, que se mece mientras me desplazo por el, avanzando con el coraz&oacute;n acelerado noto la sensaci&oacute;n como si unas manos oprimiesen mi pecho, exprimi&eacute;ndolo y haciendo brotar l&aacute;grimas en su interior, una mezcla entre p&aacute;nico que me impulsa a regresar, olvidarme de todo y renunciar a la gratificaci&oacute;n de dar por fin el &uacute;ltimo paso, y la alegr&iacute;a de estar viendo como voy dejando atr&aacute;s la cuerda, y me acerco a la otra orilla, con sobresaltos pero tambi&eacute;n con decisi&oacute;n, donde me espera el suelo firme, la felicidad de haber logrado cruzar ese abismo amenazador.</p><p>Intento imaginar al funambulita en la mitad del trayecto, donde la cuerda se balancea con m&aacute;s virulencia, donde ya no existe retorno pues el camino transitado iguala al que queda por recorrer, y regresar no solo supone afrontar la derrota, caer en la desaz&oacute;n y observar con impotencia como adem&aacute;s de retroceder, permaneciendo en la ignorancia de no conocer el otro extremo, sino tambi&eacute;n el absurdo de hacer el mismo recorrido otra vez, de haber andado para desandar. </p><p>As&iacute; que con estos pensamientos prosigo y voy acerc&aacute;ndome al final, y con pasos cada vez m&aacute;s firmes avanzo agarrado a la fiel barra que me ayuda a mantener el equilibrio sobre el cable, voy dejando atr&aacute;s el ecuador de las turbulentas aguas, pero tambi&eacute;n voy dejando atr&aacute;s la emoci&oacute;n del miedo pasado o la alegr&iacute;a de haber superado un traspi&eacute;s sin haberme precipitado al vac&iacute;o, la impaciencia por llegar a la otra vera del rio... en definitiva, me acerco a la tierra firme mientras a mi espalda se agolpan las emociones vividas en esta temeraria traves&iacute;a, emociones que nunca m&aacute;s me abandonar&aacute;n.</p><p>Tanto es as&iacute;, que Blondin efectu&oacute; la proeza en otras ocasiones, poniendo un punto de temeridad cada vez m&aacute;s fuerte, ora con su representante al cuello, ora deteni&eacute;ndose a mitad del recorrido para cocinarse una tortilla. Arriesg&oacute;, se jug&oacute; la vida en incontables ocasiones, y finalmente acab&oacute; sus d&iacute;as pl&aacute;cidamente en la cama. </p><p>Las pasiones, el amor, a veces se convierten en una cuerda floja donde dar el primer paso es la parte m&aacute;s dif&iacute;cil, pues la incertidumbre de salir indemnes de la aventura nos lleva a pensar en renunciar, y donde una vez iniciado el recorrido se goza, se sufre por haber gozado y echar en falta volver a hacerlo, y en ocasiones caemos y somos engullidos por la oscuridad hasta que conseguimos remontarnos de nuevo hasta el inicio del cable, y nos vuelve a atenazar el miedo a comenzar de nuevo. Pero como Blondin, una vez experimentada esa sensaci&oacute;n de estar m&aacute;s vivo que nunca, pues amar es arriesgar, apostar por algo que nos puede lastimar, pero que tambi&eacute;n nos puede proporcionar los mayores placeres. Una vez experimentada, dec&iacute;a, no nos resignamos a no tender de nuevo el cable, y pasearnos otra vez por la cuerda floja, pues los sentimientos son vida, y vida nos dan...</p><br /><br /><br /><br /><embed type="application/x-shockwave-flash"  src="http://stat.radioblogclub.com/radio.blog/skins/mini/player.swf" allowScriptAccess="always" width="180" height="23"  bgcolor="#ECECEC"  id="radioblog_player_0"  FlashVars="id=0&filepath=http%3A%2F%2Fwww.hddweb.com%2F73860%2F08-la_meva_novia_era_equilibrista.swf&colors=body:#ECECEC;border:#BBBBBB;button:#999999;player_text:#999999;playlist_text:#999999;"></embed>]]></description><pubDate>Wed, 28 Feb 2007 00:07:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
